Cuando tomamos decisiones imprudentes, pagamos las consecuencias. Busquemos cuidadosamente en oración la sabiduría y la guía de Dios en las decisiones que tomemos hoy
Proverbios 19:2, “El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies, peca”.
Muchas decisiones que tomamos a la ligera luego nos suelen ocurrir que las consecuencias las lamentamos porque no salieron como esperábamos.
Por eso debemos buscar guía y dirección de Dios y luego la asesoría con los expertos que saben de la materia. Para Así no tomar decisiones imprudentes y apresuradas que luego haya que lamentarse por los resultados obtenido.
Cuenta el Señor Tom Felten que: “Una vez, cuando era joven, conduje demasiado rápido tratando de seguir a mi amigo después de la escuela. Llovía mucho y era difícil seguirlo. De repente, ¡el limpiaparabrisas de mi auto quitó el agua y apareció el sedán de mi amigo detenido frente a mí! Apreté los frenos, el auto patinó y golpeó contra un árbol. Quedó destruido. Más tarde, desperté en una sala del hospital local. Aunque, por la gracia de Dios, sobreviví, mi desenfreno demostró ser muy costoso”.
Igualmente le pasó a Moisés, el líder más manso de la tierra en su momento.
Moisés tomó una decisión imprudente que luego le costó mucho. En su caso, tuvo que ver con la falta de agua… no con el exceso de ella (como en el caso del Sr. Felten). El pueblo de Dios estaba en las candentes arenas del desierto y no contaban con agua, y «el pueblo [se juntó] contra Moisés y Aarón» (Números 20:2). Dios le dijo al exhausto líder que le hablara a una roca y que esta daría su agua (v. 8). Pero Moisés «golpeó la peña con su vara dos veces» (v. 11). El Señor dijo: «Por cuanto no creísteis en mí, […] no [entrarás] en la tierra que les he dado» (v. 12).
Cuando tomamos decisiones imprudentes, pagamos las consecuencias. «El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies, peca» (Proverbios 19:2). Busquemos cuidadosamente en oración la sabiduría y la guía de Dios en las decisiones que tomemos hoy.
Oremos así:
“Amado Señor, ayúdame a seguir la guía de tu Espíritu Santo”.
Que tengas un excelente y bendecido día.


