Dios es nuestro papá

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El valor esencial del Padrenuestro no radica en repetirlo simplemente porque ese no fue su diseño

Tenga la absoluta convicción de que la vida de oración será, sin lugar a dudas, la disciplina que producirá más y mayores transformaciones en su vida. Cuando alguien descubre esa verdad está a punto de asistir al escenario donde va a experimentar los más importantes cambios. Orar, ciertamente nunca ha sido, no es, y jamás será algo ligero o fácil. En la práctica de la oración siempre habrá:
1.- Un hombre finito que se acerca al trono de la gracia.
2.- Un Dios infinito que ama al hombre y siempre le responde, y
3.- Un enemigo de Dios y del hombre, cuyo esfuerzo fundamental es anular la oración como sistema.
Tenemos muchas dudas acerca de la oración. Nos sorprenderíamos cómo ellas serían resueltas simplemente si oráramos; así de simple. Porque lo más difícil de la oración, es orar. Es curioso que la mayoría de las dudas que la gente manifiesta acerca de este tema tengan que ver con las “formas externas”; que son -justamente- las que a Dios menos le interesan.
Cuando hablamos de la esencia de la oración nos referimos a lo que la tradición cristiana ha denominado “El Padrenuestro”; que no es otra cosa que un bosquejo para orar concebido en el corazón de Jesús. El valor esencial del Padrenuestro no radica en repetirlo simplemente porque ese no fue su diseño. Si examinamos con detenimiento ese bosquejo de Jesús, descubriremos que es una verdadera revisión de nuestra vida.

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