viernes, julio 24, 2026
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Dominio propio

Dios por su infinito amor nos ha dado la virtud del dominio propio y esto significa que tú controlas tus pensamientos, sentimientos y acciones en lugar de que ellos te controlen a ti

2ª Pedro 1:3, “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”.
Dios por su infinito amor nos ha dado la virtud del dominio propio y esto significa que tú controlas tus pensamientos, sentimientos y acciones en lugar de que ellos te controlen a ti. Es manejar el enojo sin herir a nadie, es poder parar de jugar o de leer porque sabes que necesitas la cantidad apropiada de tiempo para dormir. Dios quiere que tú puedas controlarte a ti mismo.
En otras palabras, es que tú le digas al pecado no me seguirás ganado la batalla. No seguiré siendo seducido por ti.
Relata la Sra. Kirsten Holmberg que: “En 1972, un estudio conocido como «prueba del malvavisco» se realizó para medir la capacidad de los niños de posponer la gratificación de sus deseos. Se les ofrecía un malvavisco, pero se les decía que si podían controlarse de comerlo durante diez minutos, recibirían otro. Alrededor de un tercio de los niños pudo abstenerse a fin de recibir un premio mayor (¡otro tercio se lo tragó en 30 segundos!)”.
Bueno, déjeme decirle que a la primera pareja que existió en el mundo (Adán y Eva) también le pusieron una prueba similar y la rasparon en la prueba, y no propiamente del malvavisco; sino del fruto prohibido.
Porque es que los deseos malsanos que el ser humano lleva muy intrínseco en su ser, lo llevan cautivo en su propia cárcel.
Tal vez luchamos por mostrar dominio propio cuando se nos ofrece algo que deseamos, aun cuando sabemos que esperar sería mejor. No obstante, Pedro nos insta a agregar a nuestra fe muchas virtudes importantes, incluido el dominio propio (2ª Pedro 1:5-6). Después de poner la fe en Cristo, Pedro insta a sus lectores, y a nosotros mismos, a seguir creciendo en virtud, conocimiento, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor, «poniendo toda diligencia», como evidencia de nuestra fe (vv. 5-8).
Aunque con estas virtudes no nos ganamos la entrada al cielo, sí nos demuestran —a nosotros mismos y a los demás— nuestra necesidad de controlarnos, a medida que Dios va proveyendo la sabiduría y la fuerza para hacerlo. Y lo mejor es que por encima de todo, nos ha dado, por el poder del Espíritu Santo, «todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad», y que le agradan.
Por eso no te rindas al pecado, sigue llenando de todas estas virtudes tu vida, que eso agrada a Dios.
Que tengan un excelente y bendecido día.

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Julio Reyes
Julio Reyes
Pastor de la iglesia Lluvia de Bendiciones, locutor, maestro. Nacido en Tucupita, estado Delta Amacuro, actualmente vive en la isla de Margarita, Venezuela.
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