Quiere decir: siembra sinceramente, sin permitir ser manipulado, ni por necesidad; hazlo de todo corazón en medio de la escasez o en plena abundancia
“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra” (Eclesiastés 11:1-2. RVR60).
El apóstol Pablo dijo a los de Corinto: “Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra” (2ª Corintios 5. RVR60). En lo poco (planeta tierra) fuiste fiel, en lo mucho (Nueva Jerusalén) te pondré. Ser movidos a misericordia, es bueno; pero también lo es ser movido a generosidad. DIOS no miente. “Echa tu pan” quiere decir: siembra sinceramente, sin permitir ser manipulado, ni por necesidad; hazlo de todo corazón en medio de la escasez o en plena abundancia. Ser generoso en este tiempo es sólo para valientes que… “Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra” (Eclesiastés 11:2. RVR60).
Ser generoso en este tiempo es sólo para valientes, para los hombres y mujeres que comprenden la gran oportunidad que tienen ante sus ojos. Hay un tiempo y transcurre ante nuestros ojos para ser buenos y hacer lo bueno. La piedad de nuestro Señor Jesucristo al multiplicar los panes y los peces es una realidad presente. Pablo viéndolo muy claro dijo a los hermanos de Filipos: “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad” (Filipenses 4:10. NVI). Por tal motivo, “lanza tu pan sobre el agua; después de algún tiempo volverás a encontrarlo” (Eclesiastés 11:1-2. RVR60).
En la versión NVI, se observa más claro lo que Dios nos dice a través del apóstol Pablo: “… Entonces estará lista como una ofrenda generosa, y no como una tacañería” 2ª Corintios 9:5). La tacañería, la codicia, la avaricia son contrarias a la piedad. Nuestro Señor Jesucristo dijo sobre el fariseo y el publicano: “Les digo que este, y no aquel, volvió a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 18:14. NVI).
Si el sembrador salió a sembrar la Palabra, nosotros igual; si el sembrador se sembró por amor, nosotros también, ¿cierto? Y si el Padre entregó al Unigénito: ¿Cuánto valor tiene el dinero ganado con el sudor de nuestra fuente? ¡Generosidad para salvar familias por todo el mundo! Los tacaños son lobos dentro de una iglesia, gente imprudente donde no reposa la sabiduría, la humildad y la sensatez. Al final, son los tercos que, como los puercos se gozan en el estiércol. Aunque estos creen que van derechito al cielo, ¡sí, Luis! (?).
Este es el mejor momento para dar, los pastores humildes necesitan apoyo financiero, se han entregado al ciento por ciento; sin embargo, pocos tienen el discernimiento para dar ayuda en el desierto, algunos sin misericordia se atreven a comentar: “Ese es su proceso, ahí no me meto”; ¡por DIOS, hasta cuándo! Ayer a un pastor trabajador se le dijo: “Si no me paga el arriendo, lo echo de mi casa”; no es que sea un perezoso, sino que la grey no da (porque no puede o porque no quiere), el ministerio que le envió de misionero se olvidó de él, de su esposa e hijos. Este hombre entregado a la predicación del Evangelio de JESUCRISTO, labora en una empresa para poder llevar comida a la mesa y para sostener la obra, mas no le alcanza, su vida frugal y sin lujos la ha dedicado al Eterno, sólo hacen falta aquellos que tienen el llamado para sembrar y se quedan con las semillas en sus manos, porque se les ha olvidado quien les bendijo, DIOS; y, por ende, no aman a su hermano misionero; prefieren afirmar: “Ese es su proceso, es su llamado y no el mío”. ¿Cómo nos queda el ojo?




