Tal vez, nos están engañando así, con dureza, oscuridad y silencio, porque el camino que seguimos es un callejón sin salida
¿De los buenos o de los malos?
Independientemente de su procedencia, nos ha quitado la venda tecnológica de los ojos, para recordar lo que realmente importa.
Enumeraré todas las cosas que se hicieron muy evidentes durante el apagón en Europa:
1. Que el dinero efectivo es realmente efectivo. A pesar de que los promotores del gran reinicio lo quieren sustituir con dinero digital.
2. Que las tarjetas y todo tipo de transacción electrónica, resultó ser tan inútil, como una promesa rota.
3. Que los coches eléctricos demostraron ser un timo de marketing verde. Mientras que los demonizados combustibles fósiles resultaron ser ángeles disfrazados, manteniendo en marcha, ambulancias, hospitales y los hogares.
4. Nos hemos dado cuenta que lo digital no vale nada sin energía. Que el papel sigue siendo necesario y que podemos vivir sin problema sin celulares, Netflix o ver el fútbol. Pensar que algunos se mueren sin estas cosas. Demás está decir que la humanidad ha vivido miles de años sin esta adicción moderna.
5. Descubrimos que Amazon y Ali Express no sirven para nada, cuando realmente se les necesita. Que la ferretería del barrio fue quien nos ayudó cuando más lo necesitábamos.
6. También tuvimos un golpe de realidad. Cuando los grandes centros comerciales cerraron sus puertas, dándonos la espalda, mientras que las tienditas del barrio siguieron alimentando a los suyos.
7. Nos dimos cuenta que las ciudades son cárceles asesinas. Llenas de gente que abandonó los pueblos, para ser prisioneros de ascensores, subterráneos y calles, donde se deshumaniza a la gente, viviendo la ilusión de la mentira que vivimos, llamada progreso.
Demás está decir, que las ciudades son corrales humanos, dónde se controla, llama, manipula mejor a la sociedad. Es más fácil controlar a millones en las cárceles llamadas ciudades que a cientos viviendo libremente en los pueblos y los campos, abandonados y totalmente despoblados de nuestro hermoso planeta.
Además, esto nos permite darnos cuenta de la mentira de la narrativa oficial, la cual afirma que el mundo está sobrepoblado. La verdad es todo lo contrario, el mundo está totalmente despoblado, debido a que el mal llamado progreso sobrepobló las ciudades, dejando vacío el resto del mundo, por las razones ya mencionadas.
Es mucho más fácil aplicar la ingeniería social en una cárcel hacinada de gente, que aplicarla en espacios abiertos, donde la gente tiene más contacto con la naturaleza, lo cual resulta imposible en la jungla de concreto (ciudades), donde todos viven la ilusión de ser libres, mientras experimentan un nivel de esclavitud sin precedentes en la historia de la humanidad.
Los pueblos son humanos, amables y más saludables para la vida familiar. En la ciudad todos son extraños, aunque vivan en el mismo edificio.
Este apagón nos recordó que la vida en los pueblos no debe ser abandonada y, sobre todo, que debemos ser autosuficientes.
8. Descubrimos que dependemos demasiado de las mal llamadas autoridades (políticos).
Descubrimos que somos marionetas bajo el control de una minoría de psicópatas con complejos de amos del mundo.
Que la tecnología no es tan buena como nos la vendieron y que la inteligencia artificial no funciona sin energía.
Sobre todo, aprendimos que en momentos de apuro un buen vecino vale más que miles de seguidores del mundo digital.
Tal vez, nos están engañando así, con dureza, oscuridad y silencio, porque el camino que seguimos es un callejón sin salida.
El que tenga ojos que vea, y el que tenga oídos que oiga. El resto seguirá durmiendo el sueño de la ilusión de la mentira en que vivimos.
¿TAL VEZ, EL APAGÓN ES UNA LECCIÓN QUE NECESITAMOS RECORDAR?
Léelo hasta el final y haz tu propia conclusión.
A veces, el envase de algo bueno y necesario es desagradable. Así son algunas verdades. Te duelen un poco, mientras te muestran lo que necesitas saber.
¿Por qué te duelen?
Cuando realmente son importantes, suelen sacarte de tu zona de confort, quitándote el control sobre todo aquello que dabas por sentado, tal y como lo hizo este apagón.
No importa si quién lo causó quería o no enseñarte algo, él, ella o ellos, sólo fueron el instrumento usado para hacértelo saber.
A veces, sólo a veces, los malos te enseñan lo que necesitas saber, sin habérselo propuesto, incluso, si su intención era hacerte daño.
Para buen entendedor, es suficiente, claro y preciso, el que entendió, entendió, el que no, feliz sueño, aunque lo dudo.




