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El cometa perdido, Aris Segovia

No permitas que un segundo de incredulidad acabe con una vida de fe y esperanza. Deja que tu oración se eleve y espera

/ Freepik

Hace mucho tiempo en una pequeña ciudad, un niño había construido un cometa, perfectamente diseñado con colores y una gran cola de bolsas plásticas, se remontó en una pequeña montaña cerca de su casa y la echó a volar, mientras veía como se elevaba hacia el cielo, pensaba en cómo hacerle llegar un mensaje a Dios a través de su cometa.
Fue tanto lo que se elevó que sin darse cuenta el rollo de hilo que la sostenía de su mano se terminó y la brisa elevaba su cometa con más fuerza cada vez. Sin poder hacer nada el cometa se soltó de sus manos. Triste retornó a su casa y se sentó junto a su madre en la vieja cama donde llevaba meses enferma. Allí se quedó dormido.
El tun, tun de la puerta lo despertó y al abrir, era un hombre con una maleta en su mano.
¿Qué desea…? – Le dijo el niño.
– Me han dicho que aquí vive una mujer que está enferma desde hace meses, soy médico, ¿puedo verla?
El niño lo llevó corriendo a la cama de su madre.
Y para hacer corta la historia, a los pocos días mejoró.
Días después, caminando por otra ciudad junto a su madre, se encontró con un niño volando una hermosa cometa de colores, era ella, su cometa perdida. Le dijo al niño que él había construido esa cometa con mucho amor para hacerle llegar un mensaje a Dios.
Al instante vino un hombre a buscar al niño que volaba la cometa.  ¿Sabes quién era…? El médico que fue a su casa, a sanar a su madre…
Muchas veces clamamos a Dios y Dios responde de la manera que menos esperamos. Como dice su Palabra, Él actúa por senderos misteriosos y ocultos. Dios es Dios y lo será siempre.
No permitas que un segundo de incredulidad acabe con una vida de fe y esperanza. Deja que tu oración se eleve y espera.
Jeremías 33:3, dice: “Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras”.
La desesperación es enemiga de la fe y estoy muy segura que Dios no responde oraciones desesperadas, “apúrate Dios”; no te sumes a la cantidad de creyentes que piensan que Dios tiene la obligación de responder a su manera y a su tiempo.
Dedica tiempo a reflexionar en la Palabra y respeta el tiempo de Dios.
De mi propia inspiración.
Su amiga y hermana.

Aris Segovia
Pastora y profeta

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