El diablo no puede imitar completamente al Espíritu Santo, pero es una presencia que de alguna manera da cierta sensación
“Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2ª Corintios 11:14-15).
Cuando el apóstol dice: “Y no es maravilla”, está diciendo que no es nada sorprendente, que no debería impresionarnos. ¿Qué otra cosa podríamos esperar de un engañador, y padre de mentira? Pero la mayoría conocen las trampas más ordinarias, las más comunes, pero hay unas que son tan sutiles, de una de esas quiero enseñar hoy.
Yo no había logrado entender cómo hombres de Dios, conocedores de la Palabra, y de la presencia de Dios; de pronto se desvían o son encontrados en pecados, que hace que la gente se aleje del evangelio. Es la trampa de la presencia falsa, estos hombres cuando se empiezan a desviar, por la concupiscencia o por el orgullo del ministerio; entonces el Espíritu Santo se entristece y se aleja, pero el espíritu del engañador, se acerca disfrazado, el hombre de Dios siente esa presencia y piensan que todo está bien.
Cabe mencionar, que nadie se desvía de un día para otro, sino que es un proceso que empieza por un poco de levadura. El diablo no puede imitar completamente al Espíritu Santo, pero es una presencia que de alguna manera da cierta sensación, pero quien está alerta, y quien realmente quiere de Dios, se dará cuenta. El Señor Jesús me permitió pasar por esa experiencia, en un momento sentí esa presencia y creí que era el Espíritu Santo, pero después percibí que faltaba algo, que no era lo mismo. Empecé a clamar a Dios, y a confesar la Verdad de la Palabra, el Señorío de Jesucristo, y el engañador se fue.
Esto pasó en varias ocasiones y el Señor Jesús me dio el discernimiento espiritual. Por eso nuestra regla, nuestra medida es la Palabra de Dios, si no estamos caminando bien, no es un ángel o una presencia lo que nos indicará si estamos bien o mal, sino la Palabra de Dios. Por eso la gente se pierde en la idolatría, porque el diablo sabe poner en nosotros emociones, puede poner sentimientos, y algo de tranquilidad que se confunde con la paz de Dios.
¡Dios te bendiga!!!




