JAMÁS un hijo esconde a su padre. Dios escoge tu padre espiritual.
JAMÁS un hijo compite con su padre espiritual.
JAMÁS un hijo critica a su padre espiritual.
JAMÁS un hijo roba la honra de su padre espiritual.
JAMÁS un hijo traiciona a su padre espiritual.
JAMÁS un hijo maldice a su padre espiritual.
JAMÁS un hijo ignora a su padre espiritual.
JAMÁS un hijo cambiará a su padre espiritual.
JAMÁS un hijo abandona a su padre espiritual en tiempos de crisis.
JAMÁS un hijo debe de abandonar a quien le preparó cuando era un niño, y cuando no era nadie, debe recordar quien le tendió la mano cuando estaba caído, tu padre espiritual.
Así que la lealtad espiritual y la paternidad se honra no se cambia…
MALAQUIAS 4:6, dice: “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición”.
RECUERDA: la mansedumbre es parte de la MADUREZ ESPIRITUAL, la casa que te alimentó por muchos años no la violentes…
Ramón Minier
Profeta



