Tuve un amigo valioso,
lo conocí al migrar.
Años antes de morir;
íbamos a desayunar,
hablábamos mientras marchaban:
El pan con magro sin picadillo,
el zumo dulce y amarillo
u otra bebida deseada.
Cierto día de la semana
fue elegido para vernos,
él supo cuánto lo quise,
lo consideré un padre;
fue más que un conocido,
mucho más, le di un título;
uno distinguido, uno nobiliario:
“El Marqués de la Bondad”.
Tuve un amigo genuino
que no olvidaré jamás.
Él hablaba, y yo le escuchaba;
sentía que gritaba en silencio
para que lo ayudara…
Él amaba a sus hijos
y también al nieto.
Esta historia es verdadera,
y no puede naufragar.
Cierto día, visitó sin fuerzas
el puente más alto del pueblo;
aquel día recordó las palabras:
“Es mejor ser de los buenos”.
Desistió, y se marchó a casa.
Tuve un amigo trabajador,
que cada día de la semana
daba la hora como un reloj.
“Dame un cortado de máquina
con sacarina, algo templado;
para mí una leche manchada
con azúcar moreno y
que esté caliente”. …
El discurso de siempre.
Tuve un amigo de los buenos.
Ya se fue, sin quererse ir;
¡Pero con él, cómo aprendí!
Le gustaba escuchar mis cuentos,
mis fabulas y poemas,
deseaba saber
cómo nos estaba yendo
en el día a día,
en la nueva escuela.
Mi familia le recuerda
como un hombre diferente,
caminaba poco a poco,
nada guardó entre dientes.
Los últimos días:
No respiraba normal,
se detenía en las cuestas
y tertuliábamos
para descansar.
El Marqués repetía:
“Algún día, alguien
te descubrirá,
y valorará tu poesía”.
Mi amigo vive todavía
en bonitos recuerdos,
y en mis fotografías.
Gracias doy a Dios
por la vida bondadosa,
sin nada de xenofobia
y con un alma hermosa.
Visualizo que lo espero
en La Rosaleda siempre;
sé que no llegará,
pero su legado está presente…
Son las diez menos cinco,
llegó la hora del almuerzo:
“Por favor, medio de magro
sin picadillo, una sin…”
Yo tengo un amigo
en el cielo;
un padre, un Marqués
que le importó mi vida.
Él abrazó a mi familia
cuando nada teníamos,
cuando el suelo
era nuestro abrigo,
cuando de la cuna salimos
con cinco piedras en el bolsillo.
Pd.: Este poema está basado en una historia real; puedes leer más poemas inéditos desarrollados desde hechos actuales en las obras literarias: Olas, El alma del emigrante y Vivan las flores que lloran (todas ellas en Amazon).




