Tenemos un Maestro y tenemos un camino a seguir, también un Cristo a quien imitar, y nada de eso está en la vida que somos llamados a vivir
“Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros” (Romanos 2:24).
Hoy en el mundo entero, muchos hombres y mujeres de Dios, que le sirven están resbalando del camino. Dios bendice sus ministerios y les da recursos económicos, para crecimiento de la obra, pero hay un punto en que deciden, como que han servido suficiente, y deciden disfrutar de los recursos de Dios. Compran aviones, vehículos de lujo, casas lujosas, desvirtuando el propósito del ministerio, y causando que el diablo ponga críticas más que justificadas en boca de los no creyentes. Los impíos se llenan la boca diciendo que la iglesia es un negocio, que nunca pisarán una, porque es pura hipocresía, que hace ricos a los líderes.
Creo que la mayoría de los que hacen esto, comenzaron bien, pero fueron seducidos y derrotados por el diablo, porque digan lo que digan, es pecado y un camino que Dios no mandó. Tenemos un Maestro y tenemos un camino a seguir, también un Cristo a quien imitar, y nada de eso está en la vida que somos llamados a vivir. Se convierten en hipócritas quienes hacen esto, como los que apoyan al comunismo, pero viven en el capitalismo en Estados Unidos. Estos, aunque todavía prediquen, han caído de la gracia de Dios, son sólo fachadas de lo que una vez fueron.
Hay un espíritu que se disfraza de Espíritu Santo y le hace sentir una presencia, para hacerles creer que Dios está con ellos. Pero como han perdido la sensibilidad espiritual, no se dan cuenta del engaño. Así que el diablo los usa para hacer milagros y para seguir engañando, estos ministros hipócritas son los que le dirán así al Señor Jesús: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22-23).
Tenemos un modelo a seguir que nos enseñó no sólo con palabras, sino con su estilo de vida, Cristo nos modeló a un ministro de Dios. No hay ningún vacío en la enseñanza, Jesús vino y vivió para enseñarnos a vivir para Dios. Una cosa muy importante a los tales, no oigas sus enseñanzas, ni cantes sus canciones, porque tienen la levadura de maldad.
¡Dios te bendiga!!!


