El otro espíritu

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Estemos alerta porque los demonios tratarán de hacerse pasar por el Espíritu Santo / Freepik

El otro espíritu, es un disfraz que no se puede ver, pero trata de suplantar al Espíritu Santo. Imita los dones, profetiza, habla en lenguas

“Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (2ª Corintios 11:4).
Pablo le advierte a los corintios sobre los engaños del diablo, son básicamente tres, aunque pueden tener diferentes enfoques. Uno es, “otro Jesús”, también “otro espíritu”, y “otro evangelio”. Todos estos son disfraces, para tratar de parecerse al verdadero, pero obviamente un disfraz por mejor que sea tiene sus fallas, aunque hay algunos, tan buenos, que solamente los entendidos pueden discernir la falsificación.
El otro espíritu, es un disfraz que no se puede ver, pero trata de suplantar al Espíritu Santo. Imita los dones, profetiza, habla en lenguas. Por eso debemos tener cuidado con las profecías y los dones, “escudriñarlo todo y retener lo bueno”, y los que tienen dones tienen que ser temerosos de Dios. Porque si piensan, que pueden tener pecados ocultos y ejercer los dones están equivocados, lo que están haciendo es abriendo puerta para que el “otro espíritu” tome control.
Este espíritu hace sentir una presencia parecida a la del Espíritu Santo, pero quien acostumbra a pasar tiempo de comunión con el Espíritu, se da cuenta de la diferencia. Esta es la causa de que muchos hombres de Dios, se descuidan en la intimidad con Dios y pierden sensibilidad espiritual, y terminan predicando doctrina de demonios, guiados por el “otro espíritu”.
De que otra manera se explicaría, que ministros haciendo la obra, ministrando liberación y milagros, son rechazados por Jesús, y ellos argumentan razonando que están sirviendo, veamos: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”. El Señor Jesús les responde: “Y entonces les declararé: ‘Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad’” (Mateo 7:22-23). Pero el que anda en santidad será guardado del lazo del cazador.

NO CREÁIS A TODO ESPÍRITU…

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1ª Juan 4:1).
Esta exhortación debemos aplicarla tanto cuando sea literalmente un espíritu, también cuando un predicador toma el púlpito. Porque es un espíritu que está hablando, a través de ese vaso, ya sea el Espíritu Santo, también puede ser el espíritu de la misma persona o en el peor de los casos un espíritu de error. Estamos, espiritualmente hablando, en los peores tiempos para la vida espiritual, los engaños son cada vez más sutiles, es tiempo de apostasía y de mucha ceguera espiritual.
Es importante saber que el Espíritu Santo, no vendrá a decirte con quién te debes casar, no hablará de política ni de historia ni ningún otro tema. ¿Qué dice la Palabra?: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:13-14).
“No hablará de su propia cuenta”, esto es, no vendrá a poner conversaciones sobre algún tema interesante. El Espíritu Santo sólo hablará de lo que oyere en el cielo, para profetizarnos sobre las cosas que vendrán. Pero su enfoque principal es glorificar a Cristo, dice la Palabra: “Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber”. Todo lo que necesitamos conocer para una vida victoriosa está en Cristo, en Él están escondidos todos los tesoros de Dios para nosotros.
Estemos alerta porque los demonios tratarán de hacerse pasar por el Espíritu Santo, esa es la causa de la alerta que nos hace Juan, “no creáis a todo espíritu”. Porque ya muchos habían sido engañados, y habían salido como falsos profetas, tomemos en cuenta que querían servirle a Dios, pero no supieron discernir el Espíritu de Dios. ¿Cuántos se perderán por tener en descuido el estudio de la Palabra de Dios?
¡Dios te bendiga!!!

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