El tiempo de Dios, nada tiene que ver con nuestra naturaleza humana, porque el tiempo de Dios, hay que saber esperarlo
“Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo” (Génesis 21:5).
No hay nada más importante que discernir el tiempo de Dios, hay cosas que se darán en un tiempo “razonable”, mientras otras parecerá que tardan una eternidad. Un gran ejemplo de esto es Abraham, tuvo el hijo prometido por Dios a los cien años, esto nos revela que él estuvo esperando esa promesa por 25 años. Porque el texto siguiente, nos enseña que cuando él recibió esa promesa, y salió de Harán tenía 75 años, dice: “Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán” (Génesis 12:4).
Este tema es muy importante, porque de entender el tiempo, depende la victoria o la derrota. Moisés entendió que Dios lo usaría para liberar a Israel y trató de hacerlo con sus propias fuerzas, y tuvo que salir huyendo al desierto, donde tuvo el entrenamiento por cuarenta años. Que Dios te revele un ministerio no significa que ya estás listo, significa que te va a meter en un entrenamiento, que serás probado y quebrantado. No para Dios ver qué hay en ti, sino para tú te des cuenta, de tus fortalezas y debilidades, para que estés claro que sin Dios nada podrás hacer.
Nuestro ejemplo es Cristo, Él fue llevado al desierto por el Espíritu Santo para ser tentado por el diablo, estuvo rodeado de fieras. Era Cristo, y tuvo que ser probado, y quebrantado, y enfrentado por el diablo antes de comenzar su ministerio. Los que van al ministerio sin pasar por allí, regresan con las tablas en la cabeza, me da pena esos ministerios de niños predicadores, que no tienen profundidad espiritual, todo su mensaje es del intelecto. La carnalidad de Pedro tuvo que ser quebrantada, fue entregado al diablo para ser “zarandeado como a trigo”, los tres días que pasó Jesús en el infierno, Pedro tuvo su propio infierno, siendo atacado por demonios acusadores, sintiéndose traidor y fuera del reino, hasta que fue restaurado por Jesús resucitado.
EN EL TIEMPO DE DIOS
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado” (Eclesiastés 3:1-2).
Es una frase trillada, que oímos una y otra vez: “El tiempo de Dios es perfecto”, aunque es cierto, muy pocos han aprendido a vivir en lo que significa. Porque el tiempo de Dios, nada tiene que ver con nuestra naturaleza humana, porque el tiempo de Dios, hay que saber esperarlo. Hay una enseñanza diabólica, que nosotros tenemos que ser de aquellos que provocan que las cosas ocurran. No estoy hablando de esperar para poner las manos sobre un enfermo o cosas así, aunque hay veces que sí.
Me refiero a quienes Dios les habla de un ministerio misionero en la India, por ejemplo, y empiezan a buscar cómo ir, y si no consiguen apoyo, hasta se endeudan, porque equivocadamente se sienten respaldados por Dios. Si realmente Dios te mandó, Él suplirá, si las puertas están cerradas, es que no es el momento y no son esas las puertas que Dios tiene para ti. No le guardes resentimiento, si alguien no te apoyó, porque es Dios quien cierra y abre puertas, sólo entiende que no es por allí, el Señor abrirá el corazón de la persona correcta, en el momento correcto. Algunos cuando las puertas se le cierran, buscan crédito, endeudándose para hacer la voluntad de Dios, esto es una tremenda contradicción, si la Palabra dice: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13:8). Cuando dice nada, es nada, hay algunas ocasiones en que el Señor en su misericordia, respalda y no deja en vergüenza, pero no siempre es así.
He visto muy malos testimonios de quienes, tomaron crédito para hacer realmente algo que Dios les había mandado, pero empezaron mal, aprontados como un Pedro cualquiera, sin esperar ni el tiempo, ni la provisión de Dios. Cuando estamos ansiosos y emocionados por ir a la obra, es que no estamos listos, nadie que esté listo quiere ir, porque sabe que será dolor, sufrimiento y traición, dirá como Jesús: “Si es posible pasa de mi ésta copa, más sea tu Voluntad, no la mía”.
¡Dios te bendiga!!!




