Sobre la oración, lo que más recalcó Jesús es la necesidad de ser perseverantes, de insistir e insistir hasta alcanzar la respuesta
“Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia” (Lucas 18:4-5).
Sobre la oración, lo que más recalcó Jesús es la necesidad de ser perseverantes, de insistir e insistir hasta alcanzar la respuesta. Nuestro texto inicial, sobre el juez injusto nos habla de eso, “si un juez que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre”, sucumbió ante la insistencia de una pobre viuda, que no tenía ninguna manera de presionar, sólo su insistencia. Cuánto más Dios que es justo y misericordioso, responderá nuestras peticiones, si perseveramos en ellas.
Muchas veces surge la pregunta, ¿por qué perseverar en la oración, por qué tenemos que ser insistentes? La respuesta es que, así como el diablo impidió por 21 días que Daniel recibiera la respuesta a su oración, siendo que Dios la respondió el primer día; de la misma manera, los demonios tratarán de impedir que recibamos la respuesta de Dios, el Señor pondrá en el corazón de alguien ayudarte, pero el diablo le trabajará la mente, para que piense que es su imaginación.
El ángel que viene con la respuesta, se enfrentará con la duda y la negatividad que el enemigo ha sembrado en el corazón. Santiago se refiere a los que dudan y los inconstantes, de la siguiente manera: “No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:7-8).
La constancia y la perseverancia, son fundamentales en la vida espiritual, porque seremos atacados para dudar, para cambiar de idea, pero los inconstantes no alcanzarán ninguna meta. Muchas veces podemos equivocarnos, sobre lo que debemos pedir o no, hay un seguro para resguardarnos, y es nunca dejar de incluir: “más sea tu Voluntad, y no la mía”.
Debo compartir que en un tiempo, insistí delante de Dios por peticiones, sin incluir este seguro, y recibí cosas que no fueron para bien, pero las estaba pidiendo con insistencia.
¡Dios te bendiga!!!




