¿Estás con Dios por lo que te puede dar? Otoniel Font

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Pintura digital de Jesús dando de comer / Freepik

Si tú vives con Dios por el pan que Él te puede dar, tienes una vida muy triste

Pintura digital de Jesús dando de comer / Freepik

Con Jesús pasó como con los políticos en la actualidad, mucha gente empezó a seguirlo sólo por lo que Él podía darles, y eso, amigos, es muy triste. Porque la razón por la que debes seguir a Jesús es otra.
Cuando la gente vio que Jesús multiplicaba panes y peces, dijeron: «Aquí está nuestro Rey». Qué mucho le gusta a la gente un gobierno que los mantenga. Lo querían hacer rey y Jesús salió corriendo y se fue. Bien interesante, porque Él viene a ser el Rey de reyes y Señor de señores y podríamos pensar: «Esta es la forma de yo ser rey, tengo el favor del pueblo». Pero Jesús, Dios, no quería el favor del pueblo porque Él les pudiera dar de comer, porque Él sabía que si les daba de comer de ese pan toda la vida siempre tendrían necesidad y Él no quería satisfacer necesidad, Él quería transformarlos. Y la transformación requiere de otro nivel de entendimiento, de otro nivel de revelación y de otro nivel de pan.
Pero la gente hoy es igualita. ¿Por quién votamos nosotros en las elecciones? Por el que ofrezca más días libres. ¿Por quién votamos? Por el que ofrezca más, el que ofrezca darnos, el que ofrezca hacer aquello. Cuando usted mira las propuestas que hay hoy, yo no veo ninguna propuesta en ningún lugar que realmente provoque transformación en nuestro país. No veo una propuesta que yo pueda decir: «Sabes qué, hay un cambio». La gente y las masas siguen a aquel que les puede dar el pan diario, sin darse cuenta de que todo el que vive de ese pan diario siempre tendrá necesidad y nunca estará satisfecho en su vida.
Y Jesús dice: «Yo no quiero ser tu rey porque tú me busques a mí por el pan, sino que tú me busques a mí porque yo soy tu pan y lo demás yo lo voy a suplir, pero no me busques a mí por los milagros, no me busques a mí por las profecías, no me busques a mí por lo que yo te puedo ofrecer, disfrútame a mí por la presencia».
El matrimonio más triste que hay es aquel que necesita tener un montón de cosas para sentir amor entre ellos, el que no sabe disfrutar de la presencia de su pareja, de sus hijos, cuando no hay nada o cuando hay poco y no encuentra disfrute y siempre necesita del nuevo viaje, del nuevo crucero, de aquello, de lo nuevo, para la excitación, la motivación, para ver a esa persona. Ha perdido la verdadera razón de tener una pareja al lado de si y es disfrutar la presencia. Hermanos: es mejor una hamburguesa con la persona correcta y paz en el corazón que un steak en el restaurante más caro y vivir un infierno en tu corazón. Es la verdad.
Ahora, entiéndame bien, prospere para comerse el steak algún día, no hay problema. Pero cuando no hay, hay que disfrutar. Nosotros hemos vivido, mi esposa y yo, hemos vivido momentos así. Hace un par de años atrás, los momentos difíciles, cuando el aniversario de boda le dije: «Mi amor, mira, aquí está tu regalo, ¡tarán!, no hay más nada. Esto es lo que hay, no hay nada que comprar, no hay nada que…». Y ella me dijo: «Bueno, ya, aquí está el tuyo, es más nada». Nos pasó hace 14 años atrás, un momento muy difícil. De verdad era una mano adelante, una mano atrás, y cuando dije: «Mira, tú sabes, este año sí que no hay nada».
Felices y recuerdo ese día, que al día después de decir eso nos llama el pastor Cash Luna. Ahí fue que lo conocimos formalmente, aunque lo habíamos conocido un tiempo atrás, pero me llama el pastor Cash Luna y me dice Mira, Otoniel, quiero invitarte a predicar acá, a Guatemala. ¿Qué si quieres venir en esos días? Y yo, por hacerme el importante, abrí mi agenda falsa y moví las páginas. «Déjame buscar si tengo el espacio». Entonces le dije: «Mira, lo que pasa es que esos días es mi aniversario de boda y no sé si mi esposa quiera ir conmigo, pero déjame preguntarle». Colgué, le dije: «Mi amor, Dios suplió pasajes». ¡Mire qué cosa tan impresionante!
Y lo cuento porque mi hija Yibel cumplió años. Mi esposa y yo estábamos buscando quedar embarazada por diez años y cuando llegamos allá, a Guatemala, el pastor me dijo: «Mira, yo te invité y te dije que vinieras a predicar porque yo sabía que de otra manera no ibas a venir, pero Dios puso en mi corazón regalarte una luna de miel. Así que, si quieres predicar, predica; si no, te voy a regalar una luna de miel». Así fue y me llevó a un hotel. Yo prediqué en un hotel que tenía piscina. Nunca había estado en una bañera dentro del cuarto, tan grande que yo podía nadar en ella. Decía: «¿No será esto prosperidad?». Y después de diez años de espera, en aquel tiempo, cuando regresamos a Puerto Rico, mi esposa estaba embarazada. Mi esposa no tenía un problema físico, lo que necesitábamos eran vacaciones. Para usted, ¿cómo Dios te provee?
Y esa niña cumplió catorce años, ¿verdad? Pero hay momentos así y uno tiene que aprender a disfrutarlos y tienes que aprender a disfrutar de lo que Dios te da en el momento que tú lo tienes. Amén. Si tú vives con alguien y, especialmente, con Dios por el pan que Él te puede dar, tienes una vida muy triste. Tienes una vida muy triste. Es muy triste que te vas a dar cuenta de que hay mucha gente en tu vida que el día que tú dices: «Ya no te puedo ayudar más», ese día se vuelven tus enemigos, ese día se van, ese día desaparecen, ese día simplemente dicen: «Hasta aquí, terminamos».
Y eso le pasa a muchos matrimonios, eso le pasa a muchas personas, le pasa a muchos jefes con sus empleados, pero que tú y yo no seamos de esos, no lo hagamos a Él nuestro Rey por el pan que nos puede dar.

 Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

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