Fruto eterno, Julio Reyes

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Hoy el Espíritu Santo te anima a seguir enfocado, mirando el blanco que es Cristo. Muchos hemos recorrido un largo camino, otros están empezando, pero para todos los resultados serán eternos

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Mateo 13:44, “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”.
Amados, hoy comenzaré haciendo dos preguntas para entendidos:
* ¿De qué te has tenido que privar por seguir a Jesucristo?
* ¿Cómo te alienta la palabra en el libro de Mateo 13:44-46?
Verdaderamente seguir a Jesús es para valientes. A ese hombre o esa mujer valiente que está en ti es que el Espíritu Santo hoy le está hablando.
No ha sido en vano el camino que hasta hoy has recorrido sirviéndole al DIOS Altísimo. Ni lo será.
Ya que invertir nuestro tiempo y vida en Dios, los resultados serán eternos.
Si te ves reflejado en el siguiente testimonio que cuenta el Sr. kh, saca lo mejor de él y sigue avanzando que la meta está serca. “Mi amigo Ruel asistió a una reunión de exalumnos de la secundaria en la casa de un compañero. La mansión frente al mar, cerca de la bahía de Manila, tenía lugar para 200 personas, era algo espectacular e hizo que Ruel se sintiera insignificante.
«Había sido muy feliz pastoreando iglesias rurales remotas —me dijo Ruel—, y aunque sé que no debería haber sucedido, no pude evitar envidiar la riqueza material de mi compañero. Pensaba en lo diferente que podría haber sido mi vida si hubiese usado mi profesión para convertirme en empresario».
Luego, con un rostro sonriente y lleno de paz, agregó: «Pero entonces recordé que no hay nada que envidiar. Invertí mi vida en servir a Dios, y los resultados serán eternos».
Muchos tal vez nos veamos reflejado en el testimonio del Sr. Ruel. Pero hoy el Espíritu Santo te anima a seguir enfocado, mirando el blanco que es Cristo. Muchos hemos recorridos un largo camino, otros están empezando, pero para todos los resultados serán eternos.
La paz de Ruel reflejaba la parábola de Jesús en Mateo 13:44-46. Sabía que el reino de Dios es el tesoro supremo. Para algunos, esto podría significar un ministerio a tiempo completo; mientras que, para otros, podría ser vivir el evangelio en un trabajo secular. Como los hombres de las parábolas de Jesús, podemos seguir confiando en el valor del tesoro eterno que se nos ha dado. Todo en este mundo tiene un valor infinitamente menor que lo que obtenemos al seguir a Jesucristo (1ª Pedro 1:4-5).
Nuestra vida, puesta en las manos de Dios, produce un fruto eterno.
Que tengas un lindo y bendecido día.

Julio Reyes
Pastor

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