Son llamados a la atención, para que no nos apeguemos, ni nos amoldemos a un mundo que es enemigo de Dios y que será enteramente destruido
“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas” (Lucas 21:25-26).
La pandemia del Covid trastornó de la noche a la mañana toda la vida en el planeta, nada fue igual por más o menos dos años. Lo que nadie hubiera imaginado pasó, las personas con prohibición de salir de casa y las muertes por miles cada día, las morgues colapsadas, los cuerpos puestos en camiones refrigeradores. Pero eso fue una señal de Dios, llamando al arrepentimiento y a apartarse del mal para hacer su voluntad.
Así como Egipto no se rindió, sino que por la soberbia de Faraón cayó sobre ellos toda la ira de Dios, así también este mundo no se convertirá ni se arrepentirá, entonces podemos entender que las señales son para los que quieren ser salvos. Son llamados a la atención, para que no nos apeguemos, ni nos amoldemos a un mundo que es enemigo de Dios y que será enteramente destruido.
Estemos, pues, atentos porque pronto el mar empezará a comportarse de manera inusual, hará ruido y bramido que se oirán muy lejos, no habrá una explicación. También habrá un oleaje inusual con grandes olas que aparecerán inexplicablemente y causarán estragos, serán sunamis inexplicables. Jesús habló sobre eso cuando enseñó de las señales del fin: “y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas”.
Pero no sólo eso, sino que también las leyes conocidas de la física y de la astronomía empezarán a fallar, esto “le moverá el piso” a todos los que confían en la ciencia, la Palabra lo dice así: “desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas”. Desfallecerán porque ya no tendrán nada en que apoyar su ateísmo, las potencias de los cielos serán conmovidas. No tenemos nada que buscar en este mundo, pongamos nuestra mirada en el reino de los cielos.
¡Dios te bendiga!!!




