“‘Hay demasiadas voces hablando en mi huerto’, me dijo el Espíritu Santo” Rony Chaves

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La trampa del Edén le sigue sirviendo a Satanás para engañar a los incautos / Pinterest

CARTAS APOSTÓLICAS AL CMA # 6

Después de la caída de Adán y Eva ante las mentiras de la serpiente, el ser humano batalla continuamente contra las voces que desde diferentes posiciones en el huerto le quieren hablar e indicar el camino que deben seguir

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2ª Timoteo 4:1-4).

El gran pecado de Adán y Eva, dijo mi muy querido Maestro y Apóstol inglés Allan Vincent, no fue tanto el comerse la fruta prohibida, como el hecho de salirse de los principios rectores del Reino de Dios, al desobedecer las órdenes emanadas del Altísimo. Quien decide no practicar los principios de obediencia y de sujeción establecidos por el Eterno, automáticamente se sale del Reino de Dios, de su Cobertura y de sus Beneficios. Adán y Eva decidieron oír otra voz en el huerto del Edén y por esta causa quedaron sujetos a esa nefasta influencia que los movió a brincar los límites naturales y espirituales establecidos por Jehová Dios y en consecuencia, perdieron la protección que nos brinda la permanencia dentro de los parámetros del Reino Soberano de Dios; y su conducta y acciones cambiaron para mal.
La historia nos la refiere la Biblia en Génesis 3:1-7.
“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
  Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
  Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
  Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella.
  Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”.
Todo andaba muy bien en el Huerto de Dios, mientras los Adán, primera pareja creada por Dios, oía solamente la Voz del Eterno; su protección, su salud y su vida eterna, estaban bien guardadas por tan sólo oír a Jehová y a nadie más. Después de la caída de Adán y Eva ante las mentiras de la serpiente, el ser humano batalla continuamente contra las voces que desde diferentes posiciones en el huerto le quieren hablar e indicar el camino que deben seguir.
Lamentablemente, el problema sigue siendo el mismo, por no enfocarse los mortales en oír y obedecer la Palabra del Señor, los demonios vienen con engaño, falsas profecías y palabras zalameras para seducirlos con otras ideas y así torcer su caminar y desviarlos del gran propósito divino.

“¡HAY DEMASIADAS VOCES HABLANDO DESDE EL HUERTO!”

El Huerto, es un verdadero prototipo del Reino de Dios, y también de la Iglesia del Señor; ahí, sólo la Voz del Altísimo debería ser escuchada y obedecida. Eso debería ser lo esperado y lo ideal para que todo nos vaya bien en el crecimiento y desarrollo de la Obra de Dios. Tristemente, al igual que en el Edén, en la Iglesia de Dios, y desde luego en medio de las congregaciones del Señor, pululan muchas voces queriendo ser oídas como la voz oficial del Eterno. Estas voces y estas personas, al igual que al principio sucedió con la serpiente, se manifiestan a los incautos creyentes de una manera engañosa y con palabras convincentes. Ellos son tan atrevidos que se atreven a presentarle a los débiles a la autoridad de Dios como falsa y a Dios como Aquel que nos está diciendo constantemente mentiras creíbles. La trampa del Edén le sigue sirviendo a Satanás para engañar a los incautos.
Cuando de rebelión y de rebeldes se trata, en la Casa del Señor, las palabras son el arma favorita usada por el diablo a través de sus instrumentos humanos. Esas palabras teñidas de una aparente verdad, llevan engaño y veneno que pueden destruir a muchos que pongan su oído para oír las voces no autorizadas ni establecidas por Jehová. Recuerden que aquí el asunto no es hablar bien o hablar bonito, sino hablar autorizado por Dios. El profeta Ezequiel 28:14-19, nos relata parte de la caída de Satanás y de cualquiera que se llene de iniquidad y engaño:
 “Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.
Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.
A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.
Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.
Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.
Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser”.
La caída del querubín cubridor de la Gloria de Dios estuvo determinada por su maldad manifestada en rebelión; más la caída de quienes le siguieron les vino por oír sus palabras y no las de Dios; cayeron por su influencia y arrastre con sus acuerdos, contrataciones o negociaciones; su caída les vino por oír sus palabras.
Este “espíritu de engaño” que opera en una atmósfera de rebelión e insujeción a la Autoridad Delegada de Dios, ha estado presente desde el principio con Lucifer, el diablo; definitivamente es infernal. Veamos lo que dicen las Sagradas Escrituras con respecto a la operación de este espíritu de engaño y de sus instrumentos humanos:
“Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:
Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,
El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,
El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos”.
(Proverbios 6:16-19).

“Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2ª Timoteo 3:13).
“Profesan conocer a Dios, pero con hechos niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena” (Tito 1:16).
“No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1ª Corintios 15:33).
La versión NTV de la Biblia, de manera interesante nos da este versículo así:
“No se dejen engañar por los que dicen semejantes cosas, porque «las malas compañías corrompen el buen carácter»”.
La Escritura tiene un sin fin de versículos que censuran la murmuración y la sublevación contra las autoridades de la Iglesia local; para Dios las palabras para torcer el buen caminar de Su pueblo son abominables, y quienes las hablan, son dignos de la fuerte disciplina del Señor.
Las Escrituras nos enseñan que quienes operan bajo este espíritu seductor y “carismático” de rebelión y engaño, tratarán en algún momento de provocar una división en el Reino de Dios o en la Iglesia local; ellos aman los primeros lugares, les gustaría ser el rey o la autoridad más importante ahí. El engaño es una peste y la rebelión es una enfermedad mortal que ataca continuamente al Cuerpo de Cristo.
Los estudiosos de la Biblia a este espíritu de rebeldía y de sublevación le llaman “el espíritu de Absalón”, en honor al hijo rebelde de David cuyo final fue la muerte; y yo a los enfermos de este mal, les llamo puntualmente “Absalones”:
“Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.
Y decía Absalón: !Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!
Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.
De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel” (2 Samuel 15:1-6).
¡Que Dios nos libre de esta plaga de engaño y de esos enfermos de rebelión!

ALGO MÁS…
Ya he puntualizado a través de estos artículos que el Señor me pidió escribir para tratar el cáncer de rebelión que ha carcomido al Cuerpo de Cristo por siglos, más Él quiere que yo cierre el presente escrito llevándoles un poco a los tiempos presentes, “los días tecnológicos” de los Chat Ministeriales, de trabajo y de amigos; tiempos de mensajes de texto y de los increíbles WhatsApp, Instagram, Facebook, etc.
Cuanto bien nos ha hecho la Tecnología moderna en nuestros tiempos actuales; todo lo tenemos en simples dispositivos electrónicos de mano. A través de teléfonos inteligentes y computadoras pequeñas (laptops), hemos podido crear un fluir impresionante de contactos, relaciones y comunicaciones, con un sin fin de personas, amigos y sobre todo, de creyentes y ministros del Señor. En nuestro caso, hemos creado listas de difusión de mensajes e información importantísimos para la tarea que realizamos en las naciones y hemos podido llegar a docenas de naciones con nuestras enseñanzas y Escuelas de Ministerio a miles de miles de líderes de Cristo en los cincos continentes. Definitivamente, la Tecnología bien usada es una enorme bendición para las iglesias y para los hijos de Dios.
Ahhhh, pero mal usada, livianamente usada o inescrupulosamente usada, puede ser una terrible soga al cuello de muchos, un gran peligro para las familias y para el Pueblo de Dios también.
La Casa de Dios y Sus Ministros no escapan de este peligro, que puede ser muy fácilmente permeado por los espíritus de rebelión y engaño, espíritus manipuladores de los seudo líderes cristianos que se escudan o esconden detrás de la Internet y detrás de seudónimos o de vulgares y rebeldes indirectas y ofensas para descargar su rechazo y rencor hacia los hombres y mujeres de Dios puestos por Él como Sus autoridades delegadas en la congregaciones. La rebelión y la insujeción encuentran su mejor caldo de cultivo para envolver a hermanitos y líderes igualmente insujetos y poco inteligentes espiritualmente.
Que Dios nos ayude a todos a hacerle saber a nuestros feligreses del peligro que encierra para ellos hoy, el poder tener información de todo tipo, aún teológica a la mano. Toda información y palabras, escritos, audios o videos que no tengan filtros y que no puedan ser recomendados o censurados por los pastores y apóstoles de las iglesias se vuelven sumamente peligrosos para traerle daños irreversibles a todos.
Ahora, en el campo ministerial vivimos otro asunto con los famosos Chats donde nos ponen a la mayoría a fuerza de ser famosos, sin pedirnos permiso para darnos a conocer todo lo que se les ocurra escribir a los que quieren ser escuchados y vistos. Desde luego que hay gente ahí muy honorable, que es a la que deberían dejar el espacio los otros, los líderes necesitados de atención, para que sean los maduros, los que sabiamente nos guíen y nos den palabras realmente del Espíritu, no simples sospechas escatológicas como las que en sobreabundancia nos envían los que se creen profetas y no lo son, y que terminan por quitarnos el deseo de oír audios, de ver videos y de leer sus estudios. Muchos no son llamados para escribir a los ministros de Dios y deberían entenderlo, esta es tarea para apóstoles maduros. Por eso, por 50 días no vi ni oí nada, sólo ayuné para oír la voz de Dios en Su Huerto. Eso fue para mi una extraordinaria bendición. Estaba cansado de oír a tantos que anhelan ser oídos.
En medio de esa búsqueda de varias semanas, el Espíritu Santo me habló con claridad y me dijo: “Hijo, los líderes y ministros de las iglesias lo quieren resolver todo de manera exprés, tan rápidamente, que les es más fácil oír o leer a otros que buscarme a Mí. Diles que por eso escasea tanto la Palabra y que por eso es que hay tan poca Visión en la Naciones y en sus iglesias locales”.
Y Él terminó diciéndome esto para ti y para mí:
¡HIJO, HAY DEMASIADAS VOCES HABLANDO DESDE EL HUERTO!…
¡MINISTROS DEL ALTÍSIMO, QUE DIOS NOS AUYUDE PARA APRENDER A OÍR SU VOZ!

Rony Chaves
Apóstol, escritor y conferencista

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