No toda puerta abierta es de Dios… y no toda invitación merece tu presencia. Si todo lo que te llama… te hace bajar, entonces no es llamado… es trampa
“Sucedió que habiendo oído Sanbalat, Tobías, Gesem el árabe y los demás enemigos nuestros que yo había reedificado la muralla y que no quedaban más brechas en ella (aunque hasta aquel tiempo no había colocado las hojas de las puertas), Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: ‘Ven y reunámonos en alguna de las aldeas, en el valle de Ono’.
Pero ellos habían pensado hacerme daño. Entonces les envié mensajeros diciendo: ‘Estoy realizando una gran obra. No puedo ir, porque cesaría el trabajo si yo lo abandonara para ir a ustedes’” (Nehemías 6:1-3).
No todo el que te busca… viene de Dios.
Hay llamados que no son oportunidades… son distracciones disfrazadas.
A Nehemías no lo invitaron para honrarlo… lo invitaron para sacarlo del muro.
Porque el enemigo no siempre te ataca de frente… a veces te invita a “hablar”.
Te quieren en una conversación… cuando Dios te quiere en construcción.
Te llaman a “resolver” … pero en realidad quieren detener lo que estás levantando.
ESCUCHA ESTO:
No toda puerta abierta es de Dios… y no toda invitación merece tu presencia.
Hay lugares donde si bajas… pierdes autoridad.
Hay conversaciones donde si entras… pierdes enfoque.
Hay personas que no quieren entender… quieren desviarte.
Nehemías lo entendió:
“Estoy haciendo una gran obra… y no puedo ir”.
No era orgullo… era claridad.
No era falta de amor… era discernimiento.
Si todo lo que te llama… te hace bajar, entonces no es llamado… es trampa.
- No bajes.
- ️ No te distraigas.
- ️ No negocies tu asignación por una conversación innecesaria.
Carlos Morán
Profeta


