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Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, Orlando Anzola A.

Lo que menos hemos hecho es humillarnos conforme a las demandas de Dios, es decir no hemos cambiado, renunciado ni abandonado nuestra vieja manera de vivir, pensar, hablar y actuar

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HUMILLAR: Del latín Tardío, Humillare 1.Tr. Inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión o acatamiento. 2. Tr. Abatir el orgullo y altivez de alguien. 3. Herir el amor propio o la dignidad de alguien. (Dicc. Real Academia Española).
La Biblia registra la gran batalla que libraron Moisés y Aarón delante del Faraón de Egipto, para que le diera la libertad al pueblo hebreo del férreo cautiverio en que se encontraban, pero Dios les había advertido a ellos que el rey de Egipto no los dejaría ir sino por mano fuerte (Éxodo 3:19), en otras palabras les dijo él es prepotente, altivo, obstinado y soberbio; esa es la razón por la cual Dios tuvo que enviar las conocidas 10 plagas de Egipto para doblegarlo, quebrantarlo, someterlo y definitivamente humillarlo, cuando ya había enviado 7 plagas y el rey se mantenía altivo, entonces Dios decide enviarle una advertencia por medio de Moisés y Aarón y le dijeron: El Dios de los hebreos ha dicho así: ¿hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta. El relato bíblico enseña que no se humilló, es decir no se arrepintió ni abandonó su postura de prepotencia y soberbia y Dios no tuvo otra alternativa que enviar las langostas, la plaga de tinieblas y la muerte de los primogénitos, nosotros conocemos muy bien la historia, pero lo que quiero resaltar es que el rey no se humilló y vino la destrucción y la muerte para Egipto (Éxodo 10:3-29; 12:29-31).
En el libro primero de Reyes 16:29-33 nos habla de uno de los reyes de Israel llamado Acab que hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él, pero vino palabra de Jehová a Elías tisbita y le dio un mensaje terrible de juicio para él, toda su familia, posteridad, su casa y para Jezabel su esposa (1 Reyes 21:17-26), y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió en cilicio y anduvo humillado (1 Reyes 21:27) Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa (1 Reyes 21:28,29).
Luego tenemos el caso de Caín hermano de Abel, que cuando se presentó delante de Jehová con una ofrenda conforme a su sistema de creencias y no de acuerdo a la instrucción que había recibido de sus padres de parte del Señor, esto le trajo como consecuencia que Jehová no lo recibiera a él ni a su ofrenda, por esta razón Caín se enfureció y decayó su semblante e inmediatamente Dios se le acercó y le preguntó a Caín: ¿por qué te has enfurecido y ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien el pecado está a la puerta (El asesinato de su hermano Abel). Pero Caín no respondió palabra y siguió lleno de rabia, pero Dios le dio la gran oportunidad para que trajera la ofrenda correcta, que era el sacrificio de una oveja o un cordero ya que era pecador; y Dios santo, puro y perfecto, pero Caín no renunció a su ira, soberbia y prepotencia, es decir no se humilló, tomando la decisión de matar a su hermano Abel ¿y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas y las de su hermano justas (Génesis 4:5-8; 1ª Juan 4:12).
En esencia el humillarse delante de Dios es arrepentirse y cambiar de posición, abandonar o renunciar a cualquier acción o conducta que desagrade al Señor y a su preciosa palabra. Cuando Dios le dijo a Nabucodonosor lo siguiente: Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro. (Daniel 2:37-38).
La Biblia no dice cuántos años pasaron del reinado de este rey, hasta que se llenó de orgullo, altivez, vanagloria, prepotencia (Daniel 4:29-31). Dios tuvo que humillarlo grandemente como lo muestra la Escritura: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojaran, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentaran; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere (Daniel 4:32,33). El resultado de esta disciplina que duró siete años lo vemos en Daniel 4:34-37).
Esa es la gran diferencia entre lo que es humillarse y no humillarse delante del Dios vivo y verdadero y es precisamente lo que todavía nosotros no hemos entendido, invertimos mucho tiempo orando, ayunando, clamando, haciendo todo tipo de peticiones y demandas al Señor y a la vez muy activos en la obra; pero todavía Dios no ha visto en nosotros su pueblo y en los venezolanos una genuina y verdadera humillación de acuerdo a su preciosa y bendita palabra, seguimos sin entender la demanda y la exigencia de Dios que debemos humillarnos delante de su presencia, esperar su respuesta cualquiera que esta sea y en el tiempo que Él lo decidiere (Lucas 18:7,8; 1ª Pedro 3:12).
En el 2º libro de Crónicas 7:13,14 dice: “Si yo cerrare (Jehová) los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. El versículo 14 se ha tomado como un verso aislado o solitario que se convirtió en la bandera o el emblema de mucho pueblo del Señor en Venezuela y en otras naciones del mundo ya que no se toma en cuenta todo el mensaje de advertencia que Dios le dio a Salomón y es utilizado desde hace varios años, especialmente en eventos grandes y pequeños, tales como conciertos, campañas, clamores y vigilias para enviar un mensaje a los participantes y nunca he entendido el propósito por el cual lo utilizan o invocan de esa manera.
Cuando Salomón hubo acabado la obra de la casa de Jehová, y la casa real, y todo lo que Salomón quiso hacer. Jehová apareció a Salomón por segunda vez, como le había aparecido en Gabaón y le dio un mensaje muy claro y con una solemne advertencia, (leer 1 Reyes 9:2-9 y en el 2º libro de Crónicas 7:12-22). ¿Cuál fue la advertencia que Dios le dio a Salomón y no al pueblo de Israel? Más si Salomón obstinadamente y sus hijos se apartaran de Jehová y no guardaran sus mandamientos y estatutos, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis. Dios cortaría a Israel de sobre la faz de la tierra y esta casa (templo) que yo he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos; y esta casa (templo) que estaba en estima, cualquiera que pase por ella se asombrará, y se burlará, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? Y dirán: Por cuánto dejaron a Jehová su Dios, que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron y los sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal (1 Reyes 9:6-9; 2 Crónicas 7:19-22).
Todos sabemos que Salomón apostató al apartarse voluntariamente de Dios, y se entregó por completo a la idolatría con todas sus mujeres (1 Reyes 11:1-9), esto trajo como consecuencia que después de la muerte de Salomón, su sucesor e hijo Roboam en el quinto año de su reinado subió contra Jerusalén el rey de Egipto de nombre Sisac y tomó los tesoros de la casa de Jehová (el templo de Salomón) y los tesoros de la casa real, y lo saqueó todo; también se llevó todos los escudos de oro que Salomón había hecho (1 Reyes 14:25,26). Todo esto sucedió 34 o 35 años después que Salomón había dedicado el templo a Jehová y se cumplió lo que Dios le dijo directamente a Salomón que le vendría por causa de su desobediencia.
El templo se terminó de construir en el año 960 A.C. y fue saqueado por el rey Sisac en el año 925-927 A.C. y luego el templo fue destruido por la invasión de los babilonios bajo las órdenes del rey Nabucodonosor en el 587-585 A.C. Toda esta historia muestra claramente que la primera parte del mensaje condicional dado por Dios en 2 Crónicas 7:12,13,14 a Salomón no se pudo cumplir ya que Salomón se apartó de Dios y lo que sí se cumplió fue la segunda parte del mensaje que fue la advertencia de juicio que Jehová le dijo que vendría sobre él sí dejaban sus estatutos y mandamientos (2 Crónicas 7:19-22). Como tampoco se cumplió lo que Jehová le dijo con relación al templo sino que tuvo un cumplimiento parcial: “Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días” debido a que el templo fue profanado varias veces y Jehová arrojó de su presencia esa casa, y la puso por burla y escarnio de todos los pueblos.
Hasta el presente no he encontrado ningún versículo de la Biblia que registre que Jehová haya cerrado los cielos para que no haya lluvia, y la langosta consumiera la tierra y haya enviado pestilencia durante el resto del reinado de Salomón, Roboam y otros reyes, lo que sí está registrado son las profanaciones del templo o de la casa de Jehová que hicieron los siguientes reyes: el rey Asa entregó los tesoros de la casa de Jehová al rey de Siria para hacer alianza con él (1 Reyes 15:18). Acaz cerró las puertas del templo (2 Crónicas 29:3), y Manasés edificó altares en la casa de Jehová (1 Reyes 21:4).
Ahora lo que sí es perfectamente claro, son todos los versículos de la Biblia donde Dios demanda o exige la humillación, por eso no logro comprender la razón por la cual no se utilizan en ninguna de las actividades públicas o privadas, tales como: “Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios”. “Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”. “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y que pide Jehová de ti; solamente hacer justicia y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”. “Así que, cualquiera que se humilla como este niño, ése, es el mayor en el reino de los cielos”.
“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. “Porque cualquiera que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”. “Porque os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”.
“Humillaos delante del Señor, y él os exaltará”. “Revestíos de humildad”. “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (Proverbios 16:19; Isaías 66:2; Miqueas 6:8; Mateo 18:4; Mateo 23:12; Lucas 14:11; Santiago 4:10; 1ª Pedro 5:5,6).
Cuando el Espíritu de Dios tomó a un pastor en una reunión de pastores y líderes en febrero de 2018, en la ciudad de Coro, Edo. Falcón, y nos exhortó diciendo: “Queréis, queréis oír mensaje de esperanza para este país (Venezuela), humíllense, humíllense. Manasés fue un rey que yo levanté en Israel. Manasés hizo muchas maldades y él escuchó mi mensaje de sentencia, pero Manasés se humilló y escuchó el mensaje de esperanza. Si ustedes se humillan, escucharán mi mensaje de esperanza para esta nación, si ustedes se humillan.

Nos gusta imitar otras cosas del Señor Jesucristo, pero no seguimos el ejemplo de humillarnos a nosotros mismos y ser obedientes como Él lo fue

¿Queréis escuchar mensaje de esperanza? ¡Humíllense! Hay mensaje y de sentencia para esta nación, pero si se humillaren en mi presencia, yo cambiaré el mensaje por esperanza. YO VOY A ROMPER EL YUGO, YO LO ROMPERÉ QUE HE PUESTO EN ESTA NACIÓN”.
Este mensaje evidencia claramente que ninguno de los que estuvimos presentes nos habíamos humillado delante del Señor; por ello la exhortación. Hasta ahora han pasado 2 años y 8 meses y me pregunto: ¿Habremos entendido nosotros y todos los que a estas alturas lo han oído o leído, lo que realmente significa humillarse delante de la presencia del Dios vivo y verdadero? El Espíritu de Dios en esa ocasión nos repitió seis veces que nos humilláramos y hay muchos versículos en la Biblia que muestran el mandamiento respecto a que tenemos que humillarnos, además de orar, pedir, rogar, suplicar, llorar, interceder, gemir, ayunar, vigilar, alabar, adorar, reclamar, quejarnos, angustiarnos, desesperarnos y estar llenos de ansiedad; pero lo que menos hemos hecho es humillarnos conforme a las demandas de Dios, es decir no hemos cambiado, renunciado ni abandonado nuestra vieja manera de vivir, pensar, hablar y actuar.(Efesios 4:22-32; 5:1-20; Filipenses 3:17-19; 4:6; Colosenses 3:1,2,5,7-13; 1ª Tesalonicenses 4:1-8; Tito 2:8,12-14; Santiago 3:8-18).
El único y perfecto ejemplo a imitar es el del Señor Jesucristo como lo presenta claramente el apóstol Pablo en la carta a los Filipenses, en el capítulo 2 de los versículos 5 al 8, muy bien conocidos de todos los que ministramos la Palabra del Señor y del pueblo en general, pero no lo ponemos en práctica, nos gusta imitar otras cosas del Señor Jesucristo, pero no seguimos el ejemplo de humillarnos a nosotros mismos y ser obedientes como Él lo fue.

Orlando Anzola A.
Ministro del Evangelio
[email protected]

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