La idolatría es un problema del corazón, Julio Reyes

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La idolatría es abominación a Dios y comienza desde el mismo momento que quitamos a Dios del primer lugar de nuestro corazón y ponemos a algo o a alguien

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Ezequiel 14:6, “Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones”.
La idolatría es abominación a Dios y comienza desde el mismo momento que quitamos a Dios del primer lugar de nuestro corazón y ponemos a algo o a alguien.
El profeta Ezequiel le declaró al pueblo de Israel su pecado de idolatrías en el corazón.
El corazón del hombre busca algo o a alguien en quien creer. Allí es donde está el peligro. Porque el enemigo aprovechando de la ignorancia del hombre lo pone a creer y a venerar a una imagen, a un elemento de la naturaleza o a una persona que no es Dios.
Relata el libro de Ezequiel, que la idolatría había plagado Judá. Cuando los líderes de Jerusalén fueron a ver al profeta, Dios le dijo: «estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón» (14:3).
Y no sólo les advertía sobre los ídolos tallados en madera y piedra, sino que les mostró que la idolatría es un problema del corazón. Todos luchamos con esto. No es fácil deshacerse de ella. Es necesaria la ayuda de Dios por medio de su Santo Espíritu.
Alistair Begg describe un ídolo como «cualquier cosa fuera de Dios que consideramos vital para nuestra paz, autoestima, satisfacción o aceptación». Aun cosas que aparentan ser insignificante o nobles pueden volverse ídolos para nosotros. Al buscar consuelo o valía fuera del Dios vivo, cometemos idolatría.
Si se pone el amor de un hijo primero que el amor a Dios se está cayendo en Idolatría.
Dios dijo: «Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones» (v.6). Israel fue incapaz de hacerlo. Tal vez tu tampoco tengas las fuerzas para apartarte de la idolatría. Pero con la ayuda de Jesús; gracias a Dios sí podemos, Él tiene la solución. En vista de la venida de Cristo y el don del Espíritu Santo, prometió: «Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros» (36:26). No podemos hacer esto solos.
Que tengas un excelente y bendecido día.

Julio Reyes
Pastor

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