Usted decide hacer el bien o hacer el mal. Ambas desiciones traerán sus consecuencias
Génesis 38:8-9, “Entonces Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y levanta descendencia a tu hermano. Y sabiendo Onán que la descendencia no había de ser suya, sucedía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, por no dar descendencia a su hermano”.
Cada nuevo amanecer viene cargado con sus afanes y trabajo. Es allí cuando el ser humano se enfrenta a la toma de decisiones. Y aunque a veces lo hace de manera inconsciente, debe tomar decisiones que serán buenas o malas al final de un período de tiempo.
Amados ustedes están llamados a decidir en un 99,9 % le que le conviene o no.
Diariamente decidimos qué vestir, qué comer o qué hacer. Pero hay decisiones muy importantes que nos llevarán al éxito o a la derrota.
Y hay decisiones que tomamos en esta vida que trascienden por la eternidad.
Nuestro Padre celestial, amados, les ha dado a ustedes que decidan si pasar la eternidad con DIOS o con el diablo y sus secuaces.
Usted decide hacer el bien o hacer el mal. Ambas decisiones traerán sus consecuencias.
Se cuenta que: Un instructor de natación vio que un auto se hundía en la bahía de Newark y oyó que el conductor gritaba: «¡No sé nadar!». Anthony corrió a las rocas al borde de la bahía, se quitó la pierna ortopédica y saltó a rescatar al hombre de 68 años. Gracias a eso, el hombre se salvó.
Esta decisión rápida y oportunidad de Anthony produjo como consecuencia la salvación y preservación de la vida de una persona.
Nuestras decisiones son importantes. Considera al patriarca Jacob, el padre de muchos hijos, que abiertamente prefería a su hijo José. Esta decisión de amar a un hijo más que a los demás trajo mucho dolor a la familia. Con mucha insensatez, le hizo «una túnica de diversos colores» (Génesis 37:3). ¿El resultado?
Los hermanos de José lo detestaron (vs. 4), y cuando tuvieron la oportunidad, lo vendieron como esclavo (vs. 28).
Muchas decisiones que tomes en tu vida, al principio parecerá que no tienen sentido; pero si estás guiado y dirigido por Dios al final darán buenos resultados. Mira la decisión que tomó José el que fue vendido por sus hermanos: Él decidió ser íntegro y huir de la esposa de Potifar (39:1-12). El resultado fue la prisión (39:20), y más adelante, una audiencia con Faraón (cap. 41). De allí la vida de José tomó otro giro. Y fue de bendición para muchos pueblos, incluyendo su propio pueblo.
Anthony había tenido una buena capacitación, pero tuvo que tomar una decisión. Cuando amamos a Dios y buscamos servirle, Él nos ayuda a tomar decisiones buenas que afirmen la vida y honran a Dios. Si todavía no lo has hecho, puedes empezar hoy confiando en Jesús.
Decídete seguir el bien y no el mal. Cristo está esperando a que tú decidas darle una oportunidad para transformar tu vida y darte vida eterna.
Oremos así.
“Amado Dios, ayúdame a tomar decisiones que te honren”.
Que tengas un hermoso y bendecido día.


