¡Sólo faltan vasijas nuevas, llenas de sal!
La crisis global que atraviesan las naciones es en lo político, lo social, lo económico y muy crítica en el aspecto moral. Vivimos en días escatológicos y proféticos. Delante de nuestros ojos la profecía bíblica está en pleno desarrollo y cumplimiento, basta una lectura a vuelo de ave de Mateo 24:1-51, Lucas 17;20-37, las cartas de Pablo, de Pedro y el Apocalipsis de Juan, sobre los días que anteceden a la venida de nuestro Señor Jesucristo y seremos sorprendidos cómo fueron vistos y relatados con exactitud por el Señor Jesucristo los días antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70 de nuestra era y los días que vivimos.
Son evidencia irrefutable que Dios habló por boca de sus profetas anticipadamente (Apocalipsis 22:6). Estamos frente al movimiento mundial más grande de la historia del cristianismo, “y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).
La Iglesia de Cristo, la esposa del Cordero debe cantar hoy y accionar dentro de su rol asignado por su fundador Jesucristo. “Si, ven Señor Jesús”.
En general, la Iglesia de Cristo debe responder desde su autoridad espiritual delegada por el Señor, como es la sanidad a las naciones, ya que languidecen en profundas crisis.
Las escrituras básicas donde con claridad nos indica el rol que debe tener la iglesia en esta temporada profética son:
Salomón recibe instrucciones para sanar su nación, Israel, en caso de crisis.
2 Crónicas 7:14: “SI MI PUEBLO…”.
Humillación, búsqueda, conversión, Dios promete perdonar y SANAR NUESTRA TIERRA.
Es hora de levantar altar a Dios de clamor e intercesión en unidad, Dios dijo: “SI MI PUEBLO”. Dios le reveló a Salomón la hoja de ruta para sanar la tierra (2 Crónicas 7:14).
El profeta Eliseo nos instruye. Profeticemos como Eliseo la sanidad de las aguas de nuestras familias, ciudades y naciones (2 Reyes 2:19-22).
Urgencia de cristianos con mentalidad sobrenatural, restauradores de naciones (Isaías 61:4).
1.- Necesitamos vasijas nuevas llenas de sal. Cristianos nacidos de nuevo en Cristo, 2ª Corintios 5:17, Nueva Creación, el nuevo hombre activado en sus funciones salvíficas.
“Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva”.
2.-Necesitamos cristianos llenos de valores morales, éticos y alta espiritualidad genuina.
“y poned en ella sal”. Y se la trajeron.
3.- Necesitamos cristianos que salgan a evangelizar, discipular y alcanzar las diferentes esferas de nuestra sociedad.
“Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal”.
4.- Necesitamos cristianos que declaren con fe, en oración e intercesión-profética la sanidad de nuestras ciudades y naciones.
“y dijo: Así ha dicho Jehová: ‘Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad’”.
5.- Veremos el efecto de la manifestación de los hijos de Dios en las naciones.
“…la creación gime por la manifestación de los hijos de Dios” (Romanos 8:19).
¡Dios trae la sanidad a nuestras naciones!
“Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo” (2 Reyes 2:20-22).
Pensamiento apostólico del apóstol Pablo y el poder de transformación depositado en la iglesia y activado por la intercesión.
El apóstol Pablo nos instruye sobre la oración sanadora de naciones:
“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1ª Timoteo 2:1-8).
Aceptemos nuestra asignación, por medio de nosotros Cristo trae sanidad a las naciones
El apóstol Juan, el amado, lo vio en la isla de Patmos, le fue revelado en Apocalipsis:
“En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones” (Apocalipsis 22:2).
Mi amado y amada en Cristo, aceptemos nuestra asignación, somos las hojas conectadas al árbol de la vida que es Cristo y por medio de nosotros Cristo trae sanidad a las naciones (Apocalipsis 22:2).
Es el tiempo kairós de nuestra manifestación alcanzando todas las esferas de nuestra sociedad y naciones.
El Rey viene (Apocalipsis 22:6-21).
Luis G. Tovar
Apóstol, CAM & CIMA
@apostoltovar




