Las élites crean la narrativa oficial basada en la mentira y los políticos la legalizan, mientras que los medios la repiten por todas partes
¿Cómo reconocer la verdad en una realidad cuya moneda de intercambio social es la mentira?
Ante todo, debes entender que la verdad no es definida o determinada por las mayorías. La mentira sigue siendo mentira, aunque la repita todo el mundo, y la verdad sigue siendo verdad, aunque esté en boca de pocos.
La verdad no es popular ni democrática.
La verdad no necesita una idea, concepto o ideología de ningún tipo para ser verdad; sin embargo, en un mundo construido sobre la base de ideologías, la verdad es totalmente relativa, dependiendo de cuál es la ideología dominante del momento. La verdad sigue siendo verdad, aunque los políticos de turno legalicen la mentira a través de leyes.
Esto ocurre por una sola razón, los políticos representan los intereses de quienes mueven los hilos del poder (las élites) en vez de defender los intereses de la gente. Las élites crean la narrativa oficial basada en la mentira y los políticos la legalizan, mientras que los medios la repiten por todas partes.
La versión oficial, que todo el mundo valida como verdad, está fundamentada en una o varias mentiras.
En esta ilusión plagada de mentiras que llamas realidad, la verdad termina siendo directamente proporcional a la idea, concepto o ideología que has validado como cierta para ti, en otras palabras; la verdad es relativa.
La verdad para un adulto expuesto a la programación mental del sistema es diferente a la verdad para un niño pequeño.
El niño es una página en blanco, mientras que el adulto es un libro escrito y reescrito muchas veces, en otras palabras, el niño es un vaso vacío, mientras que el adulto es un vaso lleno, y en ocasiones es un vaso rebosando, donde no cabe la verdad.
Para un niño la verdad es algo nuevo cada día, siempre es algo por descubrir, para un adulto la verdad es aquello que cree saber; dicho de otro modo, la verdad es directamente proporcional a su conocimiento.
El problema del conocimiento que se adquiere del sistema, radica en su fuente, sus ideas, conceptos e ideologías están fundamentadas en la mentira y casi todas responden a los intereses de quienes mueven los hilos del poder.
Bien lo dijo Pablo: “No se conformen a este siglo (sistema o Matrix) antes, renueven el espíritu de sus mentes, para que puedan comprobar lo perfecto”, la verdad.
La verdad no proviene del exterior, sino de tu esencia, donde eres uno con Dios y todo lo que es. En tu espíritu no aprendes la verdad, eres uno con ella.
Esa es la verdad que te hace libre de la mentira que vivimos. La verdad no es programación mental. La verdad no necesita ser validada o justificada por nada ni por nadie, y mucho menos por el sistema de control que esclaviza a la humanidad. La verdad es independiente de lo que sabes o crees. La verdad surge de la fuente de donde surge todo lo que es. La verdad surge del Amor y el amor es Dios expresándose a través de su creación.
La única forma de vivir en la verdad es viviendo desde el Amor. En otras palabras, despertando tu consciencia para vivir desde tu esencia, donde ya eres uno con la verdad.
La verdad no es información o conocimiento adquirido por medio de aprendizaje. La verdad es que tú eres más de lo que piensas, puedes más de lo que crees, hay más de lo que imaginas y ciertamente; Dios es mucho más de lo que te han dicho.
Todo lo demás es parte de la ilusión de la mentira que vivimos donde la mentira sustituyó a la verdad, no porque pueda hacerlo, sino por la inconsciencia de quienes permanecen dormidos en la Matrix; en otras palabras, distraídos del Amor y, en consecuencia, distraídos de la verdad a causa de la programación del sistema que los mantiene cautivos en una cárcel mental, condenados a vivir desde el ego, en vez de vivir desde su esencia.
Conocerás la verdad y la verdad te hará libre.
La mentira es mental, mientras que la verdad es espiritual. La verdad está dentro de ti, en tu esencia, no necesitas una religión para conectar con ella, sólo necesitas despertar de la ilusión de la mentira que vivimos.
Te daré una pista: tus creencias son el principal obstáculo para conectar con tu esencia, dónde ya eres uno con la verdad. Vacíate de todo para que te llenes de verdad. No conectas con la verdad creyendo algo, sino cuestionando todo. Cualquier idea, concepto o ideología que rechaza el cuestionamiento, no puede ser considerada verdad.
Este plano existencial plagado de mentiras es la sombra, la verdad es el plano espiritual desde donde se proyecta la sombra, si algo va a cambiar en tu vida no procures hacerlo en la sombra, será totalmente inútil, la sombra sólo es una proyección, hazlo desde tu esencia y luego lo verás manifestado en tu realidad. DESPIERTA.
Pregúntate: ¿Quién soy más allá de mi nombre, la familia, las ideas, los conceptos y las ideologías políticas, económicas, sociales y religiosas? La respuesta a esta pregunta no sólo revelará quién eres en tu esencia, sino que te abrirá la puerta a la verdad que te hace verdaderamente libre.
Recuerda: La verdad no es política histórica, cultural, científica, religiosa o social, ni mucho menos popular. La verdad, simplemente es.
No conectas con la verdad a través de creencias, sino cuestionando todo; en un mundo de apariencias la verdad siempre está detrás de lo aparentemente.
No lo olvides: Nada es lo que parece.




