En la Palabra de Dios, Cristo es simbolizado como dos piedras, una de ellas la roca del fundamento, y la otra la piedra del ángulo la cual se coloca al final de la construcción
“¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo”? (Marcos 12:10).
En la Palabra de Dios, Cristo es simbolizado como dos piedras, una de ellas la roca del fundamento, y la otra la piedra del ángulo la cual se coloca al final de la construcción. Lo que nos habla una vez más de que Jesús es el Primero y el Último, el Alfa y la Omega, el principio y el fin.
Ahora bien, la piedra del fundamento no necesita ángulos definidos, sencillamente tiene que ser suficientemente fuerte para soportar el peso de la construcción que llevará encima, a lo sumo podría ser cuadrada, pero no sería estrictamente necesario. De esta piedra nos habla Pablo: “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica” (1ª Corintios 3:10). Este texto nos habla de que Cristo es aquella roca de la parábola, del hombre que edificó sobre la roca, y nada pudo contra aquella casa.
Pero el fundamento es sólo el principio, hay que edificar encima para poder hacer la casa, y depende como se construya habrá o no lugar para la Piedra Angular. Por ejemplo, los judíos habían edificado sobre el fundamento que puso Moisés, la Ley. Pero ellos no entendieron que el resumen de la Ley era el amor, ellos edificaron legalismo, pusieron la Ley por encima de la misericordia y el amor al prójimo. El resultado fue que no pudieron poner la piedra del Ángulo, Jesús no tenía cabida en su edificio, así que como construyeron mal todo lo que hicieron se perdió.
LA PIEDRA ANGULAR QUE ES CRISTO
“Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa” (1ª Corintios 3:12-14).
El descubrimiento de la piedra angular en la antigüedad, fue lo que permitió que se hicieran construcciones de varios pisos, sin el uso de cemento. Todos hemos visto los restos de construcciones antiguas, en las cuales predominan los arcos, es en esos arcos que está el detalle de la fortaleza de la estructura. Cada arco en puertas o ventanas, tiene en el centro una piedra que es cortada con forma de ángulo, esta piedra ajusta los dos semiarcos de ambos lados, formando el arco superior, y repartiendo la fuerza del peso, hacia las columnas de piedra de los lados.
Ahora bien, toda construcción en la antigüedad, estaba formada por arcos, los cuales a causa de la piedra angular podían sostenerse en pie. Cómo dice nuestro texto bíblico, debemos construir sobre la piedra del fundamento, pero lo que se construya será probado. Esa prueba simbólicamente es que la piedra angular tiene que encajar perfectamente, para culminar así nuestra obra para Dios. En este camino tiene importancia como se empieza, tanto como se termina, los judíos no pudieron terminar el edificio, la piedra angular no tenía cabida.
Ahora nos toca a nosotros, que nuestras vidas sean edificadas en Cristo, y sea su Nombre Glorificado.
¡Dios te bendiga!!!
Continuará la próxima semana…




