Acepte la corrección, nadie sale adelante insistiendo en hacer más de lo mismo por capricho, por orgullo, por mentirse a sí mismo
Lo que ha pasado en los últimos años de su vida y las consecuencias que usted ha vivido, ha sido en gran parte producto de resistencia a la corrección. He notado que, en alta gerencia, en alta productividad y las personas exitosas que han triunfado en la vida en cualquier área: los estudios, el deporte, la música, las artes, los negocios, la vida gloriosa del ministerio, son personas que aceptan continuamente la corrección. Por lo tanto, usted no tenga temor de enfrentarse a aquellas áreas en las que necesita ayuda; pero existe un problema en la vida del ser humano que está cíclicamente cayendo en el error, siempre resiste la corrección.
En alta productividad en cualquier área: el ministerio, la música, el arte, el deporte, la ciencia, la vida militar y las grandes proyecciones; quienes han llegado muy lejos son los que exponen su vida a que se le diga la verdad, y esto se llama estar dispuesto a ser corregido.
En todas partes donde los seres humanos resisten la corrección, ha habido como un abismo de confusión doloroso, tormentoso y de muy pocos resultados; es determinante que usted que nació para el éxito entienda que entre más transparente sea con la persona que Dios puso a su lado para ayudarle, y de todo corazón le diga la verdad, cuando le exponga su equivocación, reconozca humildemente sin argumentos. La Sagrada Escritura dice que fieles son las heridas del amigo. No tenga temor al choque confrontativo y doloroso de la verdad cuando esté equivocado.
Acepte la corrección, nadie sale adelante insistiendo en hacer más de lo mismo por capricho, por orgullo, por mentirse a sí mismo por aceptar complacer caprichos sentimentales, o falsos consejos que usted sabe que hasta el día de hoy no le han ayudado.
Es determinante entrar en un programa de corrección, es decisivo aprender a escuchar, es determinante volver a oír, es determinante enfrentar la presión del reglamento. Es necesario aprender a vivir bajo la guía, dirección y supervisión de esa persona que Dios escogió para que salieras adelante.
Durante varios años Dios me permitió aprender televisión, me di cuenta que cuando usted tiene un programa de televisión y una imagen de alguien que sale en la pantalla, detrás de esa persona por lo general puede haber varias decenas de más personas que tienen el poder para detener, corregir e imponer el criterio sobre la persona que va a salir en pantalla, y aún decidir lo que deben o no deben hablar.
Cosas que parecen muy pequeñas como audio, color del video, iluminación, posiciones frente al público, vestiduras, maquillaje; estos y aun lo que parece más mínimo que la persona habla, es determinante que la persona que va a salir, vendiendo el producto, o como vocero del programa, se exponga a la corrección de cualquiera de ellos que no salen en pantallas, pero que son los correctores, porque el desafío es la excelencia.
Si una persona llega pensando que tiene experiencia y no acepta las correcciones de la plataforma productora, es casi un 90 % seguro que está despedido antes de empezar. Pero así es en el deporte, también en la música, así es en los negocios, así es en el mercado, así es en las artes, así es en las grandes proyecciones de la vida.
El ser humano que llega a graduarse es porque se sometió a alta presión de procesos de corrección. La resistencia a la corrección es como un abismo, que lleva al ser humano a un mundo oscuro y doloroso. Le recomiendo que no discuta con el maestro, no le alce la voz, no le argumente, aprenda a escuchar más, sea menos apresurado en hablar y siga la instrucción correcta; y usted se superará.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Liderazgo 40-60”; capítulo 8.




