En la administración del éxito siempre es importante la consideración y comprensión con el prójimo que no ha logrado lo que usted tiene, nunca le menosprecie
La administración del éxito es determinante en la vida. Quien no tiene la capacidad de administrar la bendición que se da por los resultados de un esfuerzo, no está listo para recibir más de las grandes bendiciones que Dios tiene.
“Hijo mío no te olvides de mi ley, y que tu corazón guarde mis mandamientos, porque muchos días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad: átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres” (Proverbios 3:1-4).
Cuando hablo de éxito no estoy hablando sólo de asuntos de dinero. Éxito podría estar vinculado a relaciones, aprendizajes, a reeducación. Los logros que nunca se pensó que se podían hacer y ahora son normales después de salir de la maldición del estancamiento. En esta gran verdad uno debe tener la gran capacidad de administrar estos éxitos, con mucha humildad, carácter y templanza siempre.
En la administración del éxito siempre es importante la consideración y comprensión con el prójimo que no ha logrado lo que usted tiene, nunca le menosprecie.
Es necesario vivir la dimensión gloriosa de servir y ayudar al prójimo, entendiendo que nosotros somos un milagro de Dios, y parte de la capacidad administrativa del éxito es nunca olvidarnos de dónde Dios nos sacó; sabiendo que todo lo que Dios hace para nuestro crecimiento y desarrollo espiritual siempre es para su gloria y servicio al prójimo.
La administración del éxito es maravillosa porque Dios nos da la oportunidad de demostrar que hemos cambiado y que somos totalmente diferentes. No se olvide que lo que tenemos no es el fin de lo que Dios nos quiere entregar; siempre Dios tiene más para con nosotros, nunca el plan divino es que nos quedemos con estas bendiciones, sino que todo el tiempo la eternidad tiene más oportunidades, más sabiduría, más bendición, hay más finanzas, hay más tierra, hay más buenas conexiones, hay más grandes bendiciones, porque el cielo siempre tiene más, nuestro Padre siempre tiene más.
Hay mucha gente necesitada con problemas, hay muchas personas confundidas, y Dios te quiere usar a ti con lo que tienes, que fluyas y puedas ayudar. Pero el día que tengas más, puedes ayudar más. La única manera de que nuestro Padre y Dios nos entregue más, es si somos capaces de administrar bien lo que tenemos. El texto sagrado dice así: “en lo poco me fuiste fiel, en lo mucho te pondré” (Mateo 25:23).
Esto significa que nuestro Padre y Dios quiere darnos más, observe la expresión “mucho te pondré”; esto es que el mundo de la superabundancia de Dios ya está abierto a nuestro favor.
El poder infinito de la superabundancia de Dios está abierto para con nosotros. Tener la capacidad de administrar el éxito va a revelar el carácter; hay muchas personas que cuando tienen las primeras grandes victorias cambian su personalidad, se le manifiesta la MALA FORMACIÓN, entran en soberbia, orgullo y altivez de espíritu.
Recuerdo que, en una ocasión, Dios me permitió estar en el centro de cierto país, su capital; en tiempos donde era difícil hacer una cruzada de miles de personas, generalmente yo siempre llegaba temprano al auditorio. Recuerdo que era como las cinco de la tarde y yo estaba cooperando con el equipo, cuando una persona se me acercó y me dijo: “¿por qué si usted es el predicador está aquí?”; y yo le dije que me gustaba desde temprano compartir con las personas.
Una cosa es que las personas lo vean en el púlpito dando una gran conferencia y otra cosa es tocar a las personas abrazarlos y tener contacto. Me he dado cuenta que muchas veces un contacto sencillo impacta más que un gran sermón. He podido ver la manifestación de los milagros de parte de nuestro Dios en los contactos sencillos con las personas; eso se llama administrar el éxito, lo que yo me di cuenta es que cada vez que he aprendido a administrar el éxito y no perder la postura de conexión con mi prójimo que está cerca de mí; siempre se me ha abierto una nueva estación.
Nunca se ha estancado la bendición y que Dios me dé el carácter y que nunca pierda la postura frente al éxito, oren por mí. Administrar el éxito te asegura una próxima estación de gloria superior y de bendición infinita, no la detengas.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Liderazgo 40-60”; capítulo 40.





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