Hablar bien o hablar mal determina sus resultados en la vida. Dios nos llamó al éxito y si nosotros hablamos bien, eso que nosotros hablamos lo veremos, lo comeremos y lo disfrutaremos
“Di a la sabiduría: ‘Tú eres mi hermana’, llama parienta a la inteligencia” (Proverbios 6:4).
Corte siempre con todo comentario de murmuración, y críticas, cuando hables, habla bien. Los buenos comentarios cortan con la ruina la miseria, el dolor y cambian tiempos malos por buenos.
“A Jehová presta el que da al pobre; el bien que ha hecho se lo devolverá” (Proverbios 19:17).
Dios me he dado el carácter para siempre tratar de bloquear las malas conversaciones; sé que toda mala conversación activa ruina miseria y pobreza, percibo la presencia del diablo cuando me quiere crear opresión, se acercan personas a tratar de hablar mal de otros y con toda autoridad siempre le destruyó la intención satánica, porque yo sé que donde se habla mal, se activa el mal. Pero también yo sé que donde se habla bien, se atrae el bien. Yo no he visto ningún chismoso y hablador que le vaya bien, por lo tanto, aprendí a hablar bien, me gusta hablar lo bueno.
Me comencé a dar cuenta cuando Dios comenzó a revelarme secretos para la productividad y el desarrollo de liderazgo en las congregaciones y prosperidad del pueblo, que cuando llegaba a ciertos lugares había personas que me querían hablar mal de otros ministerios que estaban tratando o haciendo lo que este servidor hacía o algo semejante, me di cuenta que cada una de esas palabras llenas de mentiras estaban cargadas de la potencia del diablo, eran sólo para arruinarme la unción, porque no es solamente que usted participe, también es cuando usted escucha lo malo, por lo tanto, hay que cortar de raíz los malos comentarios. Alguien me dijo que hay personas que no les gusta el chisme, pero les entretiene. Los chismosos apartan hasta los mejores amigos, pero yo me di cuenta de algo que el chisme y la murmuración atrae ruina, pérdida, miseria, enfermedades y accidentes.
Por lo tanto, es necesario siempre hablar lo bueno, usted le podrá preguntar a mis hijos si me escucharon hablar mal de la iglesia en la casa, si me escucharon hablar mal de pastores en la casa, si me escucharon maldecirlos o a ellos o a mi esposa delante de ellos, créalo, seguro que le van a decir que nunca, porque aprendí que cuando tu boca se abre tiene que ser para hablar lo bueno.
Hable bien del país, habla bien de la ciudad, habla bien de tu vida, habla bien de tu casa, habla bien de tu hermano, habla bien de tu pastor, habla bien de tu apóstol, habla bien del ministro, habla bien de tu llamado, habla bien de todos. Bendice inclusive a tus enemigos, encuéntrale algo bueno de que hablar y todo lo que tu digas se te manifestará.
Hablar bien o hablar mal determina sus resultados en la vida. Dios nos llamó al éxito y si nosotros hablamos bien, eso que nosotros hablamos lo veremos, lo comeremos y lo disfrutaremos. A todos se nos han presentado dificultades en la vida, pero cuando tú haz trabajado con personas más son las cosas buenas que te han pasado que las malas, enfóquese en lo bueno, lo aprendí desde hace mucho tiempo. Hay cosas duras que yo he vivido que ni siquiera pierdo mi tiempo compartiéndolas, ni con mis hijos ni con mi esposa ni con los hermanos ni con nadie; San Pablo dijo: olvidando lo que queda atrás, nosotros no podemos hacer nada por nuestro pasado, nuestro trabajo es hablar bien, nosotros tenemos que hablar bien de las personas, nosotros no podemos abusar de los seres humanos, de las crisis que ellos tienen por dentro, necesitamos ser sabios, que la gente nos respete. Seamos gente de bien que sabemos hablar, que sabemos decir las cosas, que respetamos, que honramos, que servimos, que ayudamos.
Nosotros tenemos que hablar bien todos los días, porque hablar bien tiene mucho poder, hablar bien activa milagros, hablar bien atrae el dinero, hablar bien es prosperidad, hablar bien activa la luz, hablar bien trae reposo, hablar bien trae paz. Los textos sagrados dicen bienaventurado el ser humano que no se siente en la silla de los chismosos, sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en ella medita día y noche.
El texto dice que la persona que habla bien que no se sienta para la murmuración, que no participa en hablar lo que no corresponde, la Biblia dice que es como árbol plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará (Salmo 1); este Salmo tiene mucho poder porque da dirección de qué debemos hacer y que no debemos hacer. Por eso Cristo habló que debemos hablar tan bien, que aún hasta los que nos maldicen nosotros debemos bendecirlos.
Jesucristo también dijo que debemos orar por los que nos ultrajan y nos persiguen, y también debemos orar por nuestros enemigos. Usted para triunfar en la vida tiene que ser experto hablando bien, si usted habla bien siempre, nunca de forma hipócrita, sino sincera y profunda, lo que dice lo dice de corazón, con mucha fe y con sabiduría; le voy a dar este secreto, todo lo que usted diga de bien, a usted se le va a devolver. Hable bien todo el tiempo, lo verá, se le manifestará y lo comerá.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Liderazgo 40-60”; capítulo 49.





Hola apóstol Marcelino Sojo. Soy el Ingeniero José Álamo y recuerdo que ud predicó en 1998 en una reunión de la Fraternidad de hombres de negocios del evangelio completo. La pasamos bien con usted. Le escribo para saludarle y pedirle que me envie la información referente a su enseñanza s/liderazgo.