Es determinante que levante su corazón, sus pensamientos, y sólo se enfoque en lo bueno
Lo malo aparece para distraerle, enfóquese siempre en lo bueno. Los archivos malos, las experiencias desagradables, los malos testimonios son tan fuertes que muchas veces dejan presionado al ser humano que le conmocionan todo su ser, de tal manera que cada vez que tienen una oportunidad, la pierden porque en vez de pensar en lo bueno, piensan en lo malo.
Cuando yo escucho expresiones como estas: “Todos los hombres son malos, las mujeres son iguales, ser rico es malo, todos los policías son ladrones, todos los abogados roban, todos los jueces son pícaros, no se puede confiar en nadie, yo no tengo amigos”. Esa es una persona golpeada por una mala experiencia, pero usted no puede permitir que el dolor de su pasado determine su futuro.
Durante miles de días usted pensó que su enemigo estaba por fuera, cuando Dios me reveló que escribiera el libro “Rebelión de los espíritus”, me pude dar cuenta que realmente el mayor de nuestros enemigos no está afuera, sino que está adentro.
La pobreza, el no levantarse otra vez, él no creer en un buen compañero o compañera para el resto de su vida, el aceptar que vivirá fracasado y que no se levantará, y el seguir hablando lo que usted sufrió. Eso no le ayudará. Es determinante que levante su corazón, sus pensamientos, y sólo se enfoque en lo bueno. No se olvide lo que dice la Escritura, que lo que está en su pensamiento en eso usted se convertirá, por eso me gusta pensar lo bueno.
Hay algunas personas que con sus malos comentarios dañan los ambientes, dañan los momentos buenos, recordar lo malo perturba, enferma, confunde, y hasta mata las nuevas ideas y los sueños creativos que Dios ha escrito en su santos Libros para con todos nosotros.
Como anciano misionero recomiendo que piense lo bueno, le recomiendo que trabaje mucho. Usted no observa en nuestro Señor Jesucristo continuamente estar hablando mal, ni judas, ni los escribas, ni de los fariseos y de su muerte en la cruz. Él siempre proyectaba lo bueno, Él decía que está pasando esto, pero el fin es que pase aquello (lo bueno).
Por eso reprendió a Pedro cuando quiso hacer de lo doloroso un culto, del proceso necesario; Jesús dijo: “es necesario”; entender que hay cosas que nos pasan, que no son para que nos quedemos allí, sino que son el trampolín para nosotros avanzar y prosperar, y en vez de hablar mal, repetir, y hablar de las experiencias negativas, que hablemos lo bueno, que soñemos; que creamos lo bueno, es determinante para nosotros salir adelante en la vida. Cuando nosotros hablamos lo bueno abrimos un mundo productivo y creativo.
Hablar lo bueno libera los aires, hablar lo bueno limpia ambientes, destruye la pobreza y la ruina, lo bueno nos libra de las fuerzas satánicas y de las enfermedades, hablar lo bueno hace que el poder milagroso de nuestro Padre Dios se active a nuestro favor, hablar lo bueno activa la potencia creativa hacedora de milagros del Dios del universo. Nunca permita que lo malo domine.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Liderazgo 40-60”; capítulo 19.


