Nosotros necesitamos oír la voz del Espíritu Santo y tener su santa dirección en todo. Por eso es determinante tener mucha humildad
Reconozca que la dulce compañía del Espíritu Santo, es Dios, es una persona que habla, dirige, guía, consuela, exhorta, y nuestro continuo ayudador. Lo peor que nosotros podemos hacer es no reconocer el gobierno, la luz y la perfecta guía del bendito Espíritu Santo, si nosotros reconocemos su voz, su luz, su dirección, su dominio y su presencia en esta tierra, la cual nos dirige a toda verdad y a toda justicia, nosotros cometeríamos menos errores. El Espíritu Santo continuamente nos está hablando, nos está dando sueños, nos está dando visiones, nos está alumbrando el camino correcto, pero hay que tener sensibilidad espiritual para escuchar la voz de Dios a través del bendito Espíritu Santo, y tener capacidad para percibir su voz, seguir su consejo, y no caer en las trampas del mal.
Todos los líderes exitosos en las áreas emprendidas, donde se manifiestan milagros y cosas grandes, aprendieron a escuchar la voz del Espíritu Santo y a obedecer; endurecer el corazón para no escuchar es de los peores errores que podemos cometer. Hoy, y ahora más que nunca, necesitamos volver a escuchar la voz del Espíritu Santo.
Hay algo que tengo bien en cuenta y totalmente claro: nosotros nos equivocamos, el Espíritu Santo no, nosotros podemos cometer grandes errores en elegir, el Espíritu Santo no; nosotros no sabemos la verdad de cada ser humano, el Espíritu Santo si conoce y escudriña los corazones y sabe lo que tiene cada ser humano por dentro. Necesitamos vivir, hablar y andar conectados con el bendito Espíritu Santo y veremos la gloria de Dios, la cual se manifestará en grandes maravillas cuando aprendamos a oír lo que Dios quiere que hagamos.
Había un hombre muy exitoso en los negocios y en la obra de Dios, un amigo mío tuvo acceso a una conversación intima con este hombre exitoso y triunfador, quien insistió en preguntarle ¿de dónde viene su secreto, por qué tiene siempre éxito, por qué ha cometido pocos errores, por qué de las situaciones difíciles que se le han presentado siempre sale vencedor?; la respuesta de este hombre ministro y empresario cristiano exitoso fue: aprendí a escuchar la dulce voz Espíritu Santo.
Hay algo que tenemos que tener claro: el Espíritu Santo sabe todo el presente, todo el futuro, todo el pasado. El Espíritu Santo no improvisa con nosotros, el Espíritu Santo no está en los engaños, tampoco se deleita en nuestros sufrimientos, él es el Consolador, el que nos dirige, el que nos guía, el que nos alerta, porque sabe las trampas del maligno. El Espíritu Santo sabe lo que ocurrirá mañana, el Espíritu Santo sabe lo que ocurrirá 500 años después. Nosotros necesitamos oír la voz del Espíritu Santo y tener su santa dirección en todo. Por eso es determinante tener mucha humildad.
Una vida profunda de oración, escuchar la voz del Espíritu Santo quebrantado en oración delante de la presencia del Señor nos va a evitar millones de problemas. El secreto que nos va a llevar a grandes victorias es volver a oír la voz de Dios, es vencer la rebeldía de oídos, escuchar la voz del bendito Consolador nos va a librar del mal todo el tiempo; porque el Espíritu Santo conoce todas las mentiras del enemigo, qué debemos hacer y qué no debemos hacer, dónde debemos ir y dónde no debemos ir. El Espíritu Santo conoce el futuro de los hombres, las buenas conexiones y también las malas conexiones, Él lo sabe todo, los buenos negocios y también las trampas y mentiras.
Es determinante volver a oír la voz del bendito Espíritu Santo, pues es el camino para los triunfadores, para la gente que nunca va a perder. De cada 10 problemas y errores que usted cometió en los últimos años, todos están ligados a que escuchó una voz que no fue la bendita voz del glorioso Espíritu Santo. Como ya cometimos bastantes errores, ahora volvamos a oír la voz del Espíritu Santo y veremos la gloria de Dios en la tierra.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Liderazgo 40-60”; capítulo 32.




