Adán fue creado a imagen y semejanza de Dios, la imagen se refiere a la apariencia física, y la semejanza al ser interior
“Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada)” (Juan 10:34-35).
No cabe duda, de que Dios tiene grandes cosas para nosotros, bendiciones y posiciones, que nunca han subido a la imaginación de ninguna persona. Cuando Dios nos creó claramente se ve que quería que fuéramos como Él, y para su complacencia. Le agradaba al Padre visitar a Adán, y compartir con él en el Edén, el Señor quería ser más que un creador, quería ser un Padre. Adán fue creado a imagen y semejanza de Dios, la imagen se refiere a la apariencia física, y la semejanza al ser interior, significa que le dio de su mismo Espíritu.
El Señor hizo un hijo para Él, como Él, parecido a Él, con su misma naturaleza, y no sólo esto, sino que le dio de su propio aliento. Nosotros respiramos lo mismo que respira Dios, por eso el Señor ama tanto al hombre, porque fue creado para ser como su creador. Para muchos es difícil entender esto, pero es como que el inmenso océano es Dios, y nosotros gotitas de ese océano, muy pequeñitas pero idénticas en naturaleza, con ese inmenso océano.
Está escrito así: “Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo; Pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis” (Salmo 82:6-7). Dios llama a todos a quienes va dirigida su Palabra, dioses, así dice Jesús en nuestro texto inicial. Pero tenemos esa naturaleza en un cuerpo mortal, en vasos de barro, por eso dice: “Pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis”.
Nuestra bendición no está aquí, no te confundas, nuestra bendición está en el reino de nuestro Padre celestial, somos llamados a reinar, por eso Dios nos pide amarlo por sobre todas las cosas. Juan escribió: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1ª Juan 3:2).
Jesús nos dijo sobre la posición que tendremos sus hijos: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). Es una posición de autoridad y gobierno, sentados en el trono con Cristo. Yo veo la situación así, la humanidad está dentro de un gran lodazal, sucio y mal oliente, y Dios nos dice: Ustedes no pertenecen allí, sigan a Cristo, es es el camino para salir de ese lodo, tengo un reino para vosotros. Pero la mayoría no le presta atención, no cree que hay algo más allá de ese lago de lodo, y se burlan de los pocos que buscan salir, siguiendo a Cristo.
¡Dios te bendiga!!!




