La violencia de la que Cristo habla es acción en la dirección del reino, es ser radicales en romper con la malicia, y el pecado, radicales en hacer el bien, radicales en creerle a Dios
“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mateo 11:12).
El Señor Jesús usa una figura impactante para hablarnos de la entrada al reino de Dios, y a través de ella nos muestra la actitud que Dios espera de nosotros, en respuesta a su llamado. Usando como referencia la violencia, pero la violencia es algo que Dios aborrece, y fuimos llamados a ser mansos y humildes de corazón; así que tenemos que discernir “con pinzas” el mensaje de Cristo para nosotros.
Yo lo veo en comparación como si el cielo fuera Estados Unidos y mucha gente quiere vivir en ese país, pero sólo un puñado se decide, pase lo que pase. Y sin tener los requisitos que pide la Ley de ese país, no aceptan un “no se puede”, sino que lo arriesgan todo hasta la vida. Saben que hay innumerables obstáculos que superar, pero donde están no tienen esperanzas ni futuro, así que renunciando a todo van por su meta.
Esta es la violencia que Dios nos pide, es cuando entendemos que en este mundo no hay futuro ni esperanza, que todo va e irá de mal en peor. Es vender o menospreciar todo lo que tenemos, para comprar o perseguir esa perla preciosa de gran precio, que es el reino de Dios. En realidad, Dios busca fanáticos, hay fanáticos de artistas, que hacen por ellos lo que ningún cristiano hace por Dios. Para Dios nosotros somos comedidos, prudentes, para no hacer nada fuera de lo normal, para no llamar la atención. Nosotros como cristianos somos tibios, los musulmanes dan la vida por la que creen, y no fallan en sus tiempos de oración. Los testigos de Jehová, son tan celosos en compartir las mentiras que creen, más que los hijos de Dios, en compartir la Verdad que les fue delegada.
La violencia de la que Cristo habla es acción en la dirección del reino, es ser radicales en romper con la malicia, y el pecado, radicales en hacer el bien, radicales en creerle a Dios todo lo que está escrito, y como está escrito.
¡Dios te bendiga!!!




