Muchos participan de ellas, por ignorancia, contaminado su vida espiritual, perdiendo unción y comunión
“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aún hablar de lo que ellos hacen en secreto” (Efesios 5:11-12).
Es sumamente importante alertar al pueblo de Dios, sobre participar de las obras de las tinieblas. Porque muchos participan de ellas, por ignorancia, contaminado su vida espiritual, perdiendo unción y comunión. Porque muchos le hacen propaganda sin darse cuenta, pues comparten videos de cosas satánicas, con la idea de alertar a los demás.
Pero lo que realmente logran en que los demás oigan invocaciones a demonios, blasfemias, y vean manifestaciones de demonios. Lamentablemente, la iglesia sabe muy poco sobre contaminación espiritual, porque casi ningún líder enseña sobre este tema.
Hoy día se sabe que todo es publicidad, hay artistas que necesitan publicidad y causan un escándalo para estar en los medios. Que se hable bien o mal no importa, estar en las conversaciones y en los medios, es lo que les trae beneficios. Cuando se comparten esas imágenes diabólicas, así como las invocaciones oídas en esos videos, el diablo se encargará de traerlas a la mente una y otra vez. Perturbado de esta manera nuestra vida espiritual, porque si Dios nos manda a pensar en todo lo que es bueno, y de bendición, lo que es agradable delante de Él. Lógico que tener ese tipo de imágenes y palabras en nuestra mente, causará el efecto contrario. Así que quienes comparten este tipo de cosas, no están ayudando al reino de Dios, sino a los demonios, por cierto, que ya es un grave error, estar escudriñando en lugares dónde publican este tipo de cosas. Si el apóstol Pablo dice que: “vergonzoso es aún hablar de lo que ellos hacen en secreto”, cuánto peor es mostrar videos e imágenes, de lo que ellos hacen en sus prácticas demoníacas.
Lo correcto es escribir una alerta sobre cualquier cosa que pretenda dañar o confundir a los creyentes. Pero no participar en distribuir imágenes blasfemas y diabólicas, que para nada edifican ni aportan nada al reino de Dios.
¡Dios te bendiga!!!




