La iniquidad y la rectitud se contraponen, es lo que todo creyente genuino conoce, y es que no es recomendable la comunión de la luz con las tinieblas
“Abominación es a los justos el hombre inicuo; y abominación es al impío el de caminos rectos” (Proverbios 29:27).
Hay condiciones, posturas y actitudes que pueden disfrazar una enemistad, así que en el fondo no es como dice el refrán: “pájaros de la misma pluma vuelan juntos”. Y este es el meollo de nuestro proverbio. En la vida los hombres pueden verse como dos pájaros del mismo plumaje por los elementos comunes que dan la idea de un caminar sin roces. Sin embargo, la lección descansa en el seno de nuestro proverbio: el justo y el inicuo pueden tener elementos comunes, intereses y “mutua atracción en distintos niveles” (Kidner), pero es una simbiosis destinada al fracaso. Lo que somos nos vuelve irreconciliables.
La explicación es que en el fondo de cada uno subyace una condición de rechazo recíproco que determina las actitudes y las acciones. La BLS traduce este proverbio así: “Ni el hombre justo soporta al malvado, ni el malvado soporta al hombre justo”. Ambos rechazan lo que es el otro. La iniquidad y la rectitud se contraponen, y el reflejo neotestamentario de este proverbio es lo que todo creyente genuino conoce, y es que no es recomendable la comunión de la luz con las tinieblas (2ª Corintios 6:14), el coqueteo inadecuado del creyente con el mundo, pues, en esa relación, privará tarde o temprano lo evidente: ambos abominan lo que hace el otro.
Por consiguiente, al citar “los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos” aludiendo al caminar junto a un no creyente porque hay convergencia de intereses, es importantísimo considerar la verdad que muestra nuestro proverbio y recordar los ejemplos del pasado para no reeditarlos (ver 1ª Corintios 10:6). Intereses comunes no es igual a naturalezas comunes.




