¿Qué te atemoriza estos días?, Julio Reyes

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2 Samuel 22:2-3, “Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; salvador mío; de violencia me libraste”.
Que hermoso y que bendición es saber que tenemos un refugio a donde acudir en momento de tribulación. Que por instinto natural corremos a ese lugar o a esa persona.
Por lo general la mayoría de los niños buscan protección en los brazos fuertes y amoroso de mamá o de papá.
Así deberíamos ser nosotros los adultos, buscar la protección, el cobijo y la cobertura de nuestro Padre celestial.
Cuenta el Sr. Dave Branon en la siguiente historia que:
“El partido de básquet de sexto grado ya había comenzado. Padres y abuelos alentaban a sus jugadores, mientras los hermanitos se entretenían en los pasillos de la escuela. De repente, sonaron las sirenas del estadio. Se había encendido la alarma de incendios. De inmediato, los niños entraron corriendo al gimnasio llenos de pánico, buscando a sus padres.
No había ningún incendio, las alarmas se habían activado accidentalmente. Pero mientras miraba, me impactó la forma en que los niños, percibiendo una crisis, corrieron sin vergüenza a abrazar a sus padres. ¡Qué imagen de la confianza en aquellos que podrían brindar una sensación de seguridad y protección en un momento de temor!”.
La Biblia habla del rey David, el cuál en una oportunidad experimentó un gran temor.
Saúl y varios de sus enemigos lo perseguían.
(2 Samuel 22:1). Cuando Dios lo puso a salvo, el agradecido hombre entonó una elocuente canción de alabanza por su ayuda. Llamó a Dios «mi roca y mi fortaleza, y mi libertador» (vs. 2). Cuando «ligaduras del Seol [y] lazos de muerte» (vs. 6) lo rodearon, clamó al Señor y fue oído (vs. 7).
Al final, proclamó: «Me libró» (vv. 18, 20).
En el problema, en la angustia, el temor y la incertidumbre, podemos correr a la «roca» (vs. 32) e invocar el nombre de Dios, el único que brinda el refugio que necesitamos (vv. 2-3).
Que tengas un excelente y bendecido día.

Julio Reyes
Pastor

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