Que nuestra relación con Dios no se convierta en un saludo a la bandera
“No hay saludo más hipócrita que el saludo a la bandera”, dice la sabiduría popular al referiste al protocolo militar en el cual, en un gesto nacionalista, se le hace un saludo al estandarte que representa la nación. Aunque la intención es buena, en el momento de su ejecución se cree que el militar que lo hace no asimila el menor sentimiento de su significado.
En el campo espiritual no es diferente. La relación del hombre con su Creador muchas veces se convierte en “un saludo a la bandera”. Narra la Biblia que el arca del pacto, que simboliza la presencia de Dios, reposó por muchos años en casa de Abinadab, quien, al no sintonizar su corazón y su mente con tan majestuoso acontecimiento, no tuvo ninguna repercusión.
Obed-Edom tuvo el arca en su casa por apenas 90 días. Pero, a diferencia de Abinadab, puso sus sentimientos en el glorioso instrumento y valoró en su corazón lo que significaba. Por esa razón Dios prosperó sobrenaturalmente su casa y su familia. Atentos. Que nuestra relación con Dios no se convierta en un saludo a la bandera.
Dios te bendiga.




