los santos nos amamos y nos ayudamos; quien va rumbo a la Nueva Jerusalén nunca actúa para destruir a su hermano como lo hizo Caín o la madre de Massachusetts
Lindsay Clancy asesinó a sus tres hijos, la enfermera de Massachusetts sufrió una psicosis posparto, según lo afirmó el equipo de abogados que la defiende. ¿Cómo una madre pudo hacer algo así? ¿Dónde estaba el padre? Y los más osados se preguntarán: ¿y dónde estaba DIOS en ese momento del estrangulamiento de los pequeños? Yo me hago estas interrogantes: ¿Dónde estaba la familia de los padres? ¿Por qué no buscaron ayuda profesional? ¿Nadie observó alguna señal en el comportamiento de la madre?
Permítanme hacer referencia de un hecho recogido en Génesis 4: “Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano” (versos del 9 al 11, RVR60). Caín al igual que Lindsay, ¿sufrieron una psicosis debido a la rabia sembrada por Satanás? Esta aversión demostrada no se pudo apagar por nada ni nadie; según, la rabia en humanos cuando es transmitida por animales; si no es tratada a tiempo, no se puede curar, entonces, tanto odio entre hermanos en CRISTO, ¿no se puede extinguir? Da tristeza ver cómo se erigen los nuevos sumos sacerdotes para dar 40 latigazos menos uno a quien le hace una observación en amor, y si es por otra razón significativa para el crecimiento como Cuerpo de CRISTO ya la cosa trasciende a lo común y chabacano, se baja tan profundo que se llama a impíos para resolver un asunto que solucionaría con actos sinceros de perdón y diáfana humildad.
Es curioso saber que la rabia “provoca hidrofobia porque el virus daña el sistema nervioso central y causa espasmos dolorosos en la garganta al intentar tragar líquidos” (vía https://www.msdmanuals.com). Quiere decir esto que una persona sin la guía del ESPÍRITU SANTO DE DIOS no puede recibir agua de vida ni el consejo oportuno que le ayudará a salir de tal opresión. La actitud de Caín continúa asesinando inocentes por todo el mundo, una de esas acciones se observa en los templos y fuera de estos; se ha olvidado lo que se nos dejó a través del apóstol Pedro: “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén” (1ª Pedro 4:7-11. RVR60). Amadas y amados, claro que sí se puede echar fuera tanta rabia entre hermanos en el nombre de nuestro SEÑOR JESUCRISTO.
El rey David escribió unas instrucciones poderosas, estas se recogen en el Salmo 37:
“Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.
No te alteres con motivo del que prospera en su camino,
por el hombre que hace maldades.
Deja la ira, y desecha el enojo;
no te excites en manera alguna a hacer lo malo.
Porque los malignos serán destruidos,
pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra” (RVR60).
DIOS nunca aplaude las riñas entre hermanos; es nuestro deber ante Él dejar para siempre tanto odio, esa fatídica inquina visceral y toda rabia animal, terrenal y diabólica que sólo busca asesinar a quien te ama. Somos hijos de DIOS, esta verdad nos conmina a ser pacificadores las 24 horas del día, caminar con piedras en las manos es una acción infernal, una agonía constante que jamás manifiesta al SEÑOR JESUCRISTO en nuestra vida. La historia de Caín y de la enfermera nos enseñan a vivir apercibidos, y tener en cuenta que no podemos dejar de escuchar al ESPÍRITU SANTO DE DIOS quien nos lleva a toda verdad, y nos hace saber lo que ha de venir. Por consiguiente, estemos convencidos que la rabia desmedida sólo mata y separa a quienes deben vivir en una constante fraternidad. Quienes den ese primer paso hacia la reconciliación, están hollando de inmediato a su peor enemigo, los santos nos amamos y nos ayudamos; quien va rumbo a la Nueva Jerusalén nunca actúa para destruir a su hermano como lo hizo Caín o la madre de Massachusetts.


