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Tu memoria como elemento profético, Otoniel Font

Dios quiere alimentar tu imaginación porque Él sabe que tu imaginación es la que te mueve al futuro, te mueve hacia el mañana, es la que te impulsa

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Tu mente tiene dos funciones básicas: la memoria y la imaginación.  Necesitas tu memoria para tener un marco de referencia para el presente -y para el futuro, si sabes escoger tus memorias – pero necesitas también la capacidad de imaginar y de soñar porque eso es lo que te va a impulsar y a motivar para seguir hacia adelante. Tienes que tener claro cómo vas a utilizar correctamente este recurso tan importante que Dios te ha dado para que realmente puedas alcanzar todo lo que Dios te ha prometido. No todos toman las medidas necesarias para cuidar de este aspecto tan importante, y por eso hay quien siempre vive en el pasado y su futuro se ve nublado y no sienten ninguna esperanza. Por eso no prosperan, no progresan; y es muy triste que utilices un recurso tan poderoso como tu mente de manera errónea.
Pero, ¿cómo utilizar correctamente tu mente para imaginar el futuro de gloria y bendición que Dios tiene para ti?
En un momento dado, Abraham se encontró en una encrucijada. Dice Romanos 4 que un día tuvo que escoger entre esperanza contra esperanza, entre las circunstancias y las promesas de Dios. Las circunstancias crean una esperanza, un sueño, una visión; las promesas de Dios, también. Y un día, Abraham tuvo que escoger si creer a una o a la otra. Sus circunstancias comenzaron a menguar en cuanto a importancia, le dio más valor a la promesa de Dios, y entonces se manifestó el milagro en su vida que por tanto tiempo había estado esperando.
En esta historia podemos ver el poder de la mente, el poder de imaginar y el poder de recordar. En la palabra de Dios vemos que, en un momento dado, Dios se entristeció con la humanidad.
“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón” (Génesis 6:5-6).
Esa palabra designio es la palabra imaginación.  En otras palabras, Dios dice: me da tristeza que todas las imaginaciones, todo lo que el hombre se imagina es constantemente el mal. En otras palabras, el hombre se volvió creativo hacia el mal, lo que pensaba era en cosas malas; comenzaron a utilizar el poder de la imaginación de forma errónea. Las ideas eran constantemente negativas. Y así hay muchos que, por causa de la influencia que tenemos del mundo, ahí se encuentran. Y a Dios le duele que tus imaginaciones sean siempre hacia al mal. Ese mal puede ser en dos dimensiones, en forma de pecado o de desastres; tu mente puede estar todo el tiempo considerando cómo pecar, en lujuria, o puede que estés pensando todo el tiempo en desastres, siempre pensando en todo negativo, que todo va a ir de mal en peor, que todo se va a complicar. Y dice la Biblia que a Dios le dolió que esto pasara en el corazón y en los pensamientos de aquella generación. Sabemos lo que ocurrió después, y sabemos que ya Dios prometió que no va a pasar lo mismo, pero Dios mandó un diluvio y acabó con todo aquello, y le dio la oportunidad a Noé de comenzar una vez más para que soñara con las cosas nuevas que Dios tenía para la humanidad.
Nuestra mente tiene dos cosas importantes que podemos hacer; se divide en dos funciones básicas: memoria e imaginación. Sabemos, además, que tenemos una parte que es el subconsciente, responsable de muchas funciones de nuestra vida, para darle la oportunidad a nuestra mente consciente de hacer una de las dos funciones: memoria e imaginación.  Tu subconsciente te ayuda a respirar, lo haces sin pensarlo. El propósito es liberar el consciente para la memoria y para las imaginaciones. Cuando hablamos de imaginaciones, hablamos del futuro, del soñar, del mañana, de la visualización, de la proyección que debes tener.
En la Palabra, claramente, se nos dice que los grandes hombres de Dios tuvieron grandes sueños. Y a través de la Biblia se nos cuenta de grandes hombres y mujeres que tuvieron sueños que los impulsaron a alcanzar cosas poderosas.
“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová” (Génesis 13:14-18).
Aquí vemos que Dios le da un sueño a Abram. No es la primera vez que Dios le habla a la imaginación de Abraham. Estos lugares donde Dios le prometió a Abraham que lo iba a prosperar, no necesariamente eran los lugares más prósperos. Cuando Abraham se separa de Lot, Lot escoge los campos más bonitos, cerca de Sodoma; y Abraham pudo pensar que fue un tonto, pero cuando él mira las montañas, los lugares áridos, secos, Dios le dice: te voy a prosperar, te voy a bendecir. ¿Qué estaba haciendo Dios? Le dio una imaginación, un sueño por encima de lo que estaba viviendo, de lo que estaba viendo. Magic Kingdom fue construido en un lugar pantanoso, donde se supone que no se pueda construir nada; pero donde otros ven solo un pantano, hubo un hombre que vio un parque de diversiones. Esto es producto de la imaginación.
Dios quiere alimentar tu imaginación porque Él sabe que tu imaginación es la que te mueve al futuro, te mueve hacia el mañana, es la que te impulsa.
Tus memorias no te impulsan nunca hacia al frente, a menos que promuevan tu imaginación; y la van a promover de forma positiva o de forma negativa. Tu imaginación necesita algo que la alimente. Y puede ser alimentada por las promesas de Dios, que deben producir deseos, que se convierten en imaginaciones, sueños, visiones; pero tu memoria puede también alimentar tu imaginación, de forma positiva o negativa. Y es ahí donde tú escoges qué es lo que vas a recordar. Tu memoria tiene que estar dirigida por ti para recordar las pequeñas victorias que Dios te ha dado en el pasado para que sean elementos proféticos para tu vida. En otras palabras, tus memorias deben alimentar tu imaginación para impulsarte al destino que Dios tiene para ti. El ejemplo clásico de esto es el de David; cuando se para ante Saúl porque quiere enfrentar a Goliat, recuerda y le dice a Saúl: tu siervo, cuando venían el oso y el león, los perseguía, ganaba la victoria y con mi mano libraba las ovejas, y este gigante será como uno de ellos. David recordó los éxitos que había tenido de forma positiva y alimentó la imaginación de vencer a Goliat.
Hay dos errores que la gente comete con la memoria:
1.- Convierten fracasos pasados en profecías del futuro. Esto es usar la memoria de manera negativa. Comienzan a ver lo que les pasó, las cosas negativas. David pudo escoger recordar que su papá no lo amaba tanto, recordar el menosprecio de sus hermanos, que era el más pequeño de todos; pero escoge recordar las victorias para proyectarse al futuro y matar a Goliat, para enfrentarse a lo que tenía que vivir en aquel tiempo. Y cuando logra hacerlo, avanza.
No permitas que tus fracasos pasados -que están en tu memoria – sean la parte profética de tu imaginación.
2.- Pensar que las pequeñas victorias que tienen es todo lo que pueden tener. Es como si David hubiera pensado: yo lo que sé matar es oso y león, y eso es lo más que podré hacer en mi vida, me voy a quedar como pastor y me volveré el mejor matador de osos y leones por el resto de mi vida. Esas pequeñas victorias son buenas, positivas, pero no le habrían llevado a alcanzar el sueño glorioso de Dios porque en realidad él era un matador de gigantes, aquello fue tan solo la práctica.
No seas víctima de tus pequeñas victorias. Tu imaginación tiene que ser alimentada, pero para soñar por algo más grande, que es el destino profético que tú tienes que tener como emprendedor.

Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

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