Gota: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8).
Esta respuesta hace evidente la disposición humilde y la confianza plena del profeta. “Heme aquí, envíame a mí”. Aunque estaba muy al tanto de su pecado, estaba disponible para Dios.
Se cuenta que una vez, en una reunión de pastores bautistas en Londres, cuando enfatizaban la necesidad de llevar el evangelio a los paganos, un joven zapatero humilde se puso en pie y manifestó que Dios había puesto ese deseo en su corazón, un pastor de más edad y experiencia quedó rabioso. Le replicó: “¡Joven, siéntese, siéntese! Usted es un entusiasta, pero cuando a Dios le complazca convertir a los paganos, Él sabrá hacerlo sin consultar ni a usted, ni a mí”.
Esto no desanimó a este joven llamado Guillermo Carey, el 2 de octubre de 1792, Carey y otros doce siervos de Dios, ‘dan a luz’ la Sociedad Misionera Bautista. Y el siguiente año, después de grandes pruebas, el mismo Guillermo y su joven familia, junto con un compañero, zarpan en un velero danés rumbo a Calcuta, en India. Este necesitó cinco meses para llegar a Calcuta, en la India. Innumerables personas conocieron a Jesucristo como su Señor y Salvador, y esto provocó el movimiento misionero moderno.
A pesar de muchas personas e incluso de cristianos, Dios usó a un humilde zapatero de Inglaterra para cambiar el destino de muchas personas tanto en Inglaterra como en la India ¡Un valiente del Señor!
Valor: ¿Cómo sería su vida si usted sirve a Dios con ese tipo de fervor? ¿Dónde quieres ir? ¿Qué haría usted? Sea un valiente del Señor y dígale: “¡Heme aquí, envíame a mí! ¡Te pertenezco!”.
Dios le bendiga.
Ramón Tovar
Pastor y columnista
tramon63@gmail.com



