Más de 17.000 venezolanos sólo en el área de Nueva York están en situación de deportación, cuando el propio Departamento de Estado tiene un aviso de “no viajar” a Venezuela
(Nueva News – Verdad y Vida).-
A un mes después de los terremotos más fuertes en Venezuela en más de un siglo, miles de venezolanos en Estados Unidos viven en una doble angustia: no saben si sus familiares sobrevivieron, y enfrentan la posibilidad de ser deportados hacia una zona de desastre activo.
Más de 17.000 venezolanos sólo en el área de Nueva York están en esa situación. El propio Departamento de Estado tiene un aviso de “no viajar” a Venezuela. Deportar personas hacia un país que el mismo gobierno recomienda no visitar es la contradicción que organizaciones de derechos civiles llevan semanas señalando.
La petición al presidente Trump es concreta: “restablecer el TPS (Estatus de Protección Temporal) o autorizar la DED (Salida Obligatoria Diferida) para que los venezolanos con arraigo en EE.UU. no sean expulsados mientras dure la emergencia”.
El argumento económico también está sobre la mesa: los venezolanos con TPS aportan 5.800 millones de dólares al PIB anual, trabajan en sectores de salud, construcción y servicios. Un informe de la National Immigration Forum estima que el aporte total de todos los beneficiarios del TPS supera los 29.000 millones de dólares anuales. Deportar esa mano de obra no sólo separa familias —también tiene un costo económico real y medible.
146 personas fueron deportadas a Venezuela en un vuelo que aterrizó días antes de los terremotos. Sus familiares en Estados Unidos no saben si sobrevivieron. Eso es lo que significa “deportación” en términos humanos concretos.
Estas son las contradicciones de la administración Trump que nadie entiende, mientras mantienen un “tutelaje” sobre una Venezuela devastada por la crisis y los terremotos, tratan a los venezolanos en Estados Unidos como si fueran unos delincuentes.◄


