Ver orando a Jesús, Néstor A. Blanco S.

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Les impresionó que Cristo ubicaba a la oración en un pedestal muy alto, mientras que ellos oraban dominados por la rutina de una religiosidad tradicional

Los discípulos se dieron cuenta de que tenían una crisis existencial con su forma de orar, cuando vieron orando a Jesús. Es decir, les impresionó que Cristo ubicaba a la oración en un pedestal muy alto, mientras que ellos oraban dominados por la rutina de una religiosidad tradicional. La respuesta del Maestro fue profusa, densa e impresionante.  No les dijo –por ejemplo- lo que nosotros tenemos años enseñándolo a la gente: “orar es hablar con Dios”. Eso es tan superficial como decir que comer es abrir la boca. Obviamente que hablamos con Dios al orar, pero eso no es lo único que una oración contiene. Aprenderemos que orar es mucho más que hablar con Dios, porque la oración implica una relación entre Dios y nosotros.
El relato consolidado de Mateo 6 y Lucas 11 es cuidadoso al entregarnos la respuesta de Cristo ante la importante petición de sus seguidores: El Hijo de Dios no se fue por las ramas. Antes de enseñarles a orar propiamente, les hace algunas advertencias: 1ª- “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; 2ª- “…Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y 3ª- “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos”. Cuando ores, deja que tu corazón hable con las palabras que te salgan, porque tu Señor es experto en traducirlas.

Néstor A. Blanco S.
Pastor y escritor

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