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¿A quién estás adorando? Otoniel Font

Hay cosas de las que tú y yo tenemos que desprendernos en esta sociedad y tenemos que dejar de buscar, que hemos estado adorando al becerro de oro sin darnos cuenta

Sin darnos cuenta, hay cosas en nuestra vida; cosas que hacemos, cosas que están, cosas que vemos, tendencias que seguimos, personas que admiramos, que nos están alejando de lo que realmente debemos adorar. Te pregunto, ¿te está pasando ahora mismo? ¿Cuántas cosas hay en tu vida que te alejan de Dios y cuántas hay que te acercan a Él? ¡Mira bien a quién estás adorando!
Porque lo que la presencia de Dios hace y lo que la presencia de Dios le promete a Moisés es una cosa, cuando Moisés ora y Dios le dice: “Voy a ir contigo y lo que voy a hacer es que te voy a dar paz. Mi presencia estará contigo y te daré descanso”. Porque el ángel iba a ir abriéndole camino para que el pueblo poseyera la promesa de Dios sobre su vida.
Pero el hecho de que el ángel te abra la tierra prometida no te asegura que tengas descanso en ella, lo único que te asegura que tengas descanso en la tierra prometida no es estar en la tierra prometida, es que Dios esté en medio tuyo en la tierra prometida, son dos cosas muy diferentes.
Ahora la oración de Moisés tiene sentido: “Espérate, Señor. No, no, eso es una mala noticia”. Y el pueblo lo entendió y el pueblo se quitó todos los atavíos. ¿Qué eran los atavíos? Era todo lo que ellos habían hecho para adorar al becerro de oro, se quitaron todas las prendas, se quitaron todas las cosas, entendiendo ellos que eso era reflejo del corazón alejado de Dios.
Y hay cosas de las que tú y yo tenemos que desprendernos en esta sociedad y tenemos que dejar de buscar, que hemos estado adorando al becerro de oro sin darnos cuenta y bailando alrededor del becerro de oro sin darnos cuenta, sin celebrar al Dios verdadero que me sacó de Egipto, que me sacó de aquel lugar, que me libertó y que me ha prometido la tierra prometida. Que si estoy en el desierto por unos días no hay problema, pero Él me va a dar lo que me prometió.
Y yo no puedo comenzar a adorar a otros dioses y llenar mi vida de aquellas cosas que me separen de Dios porque aunque yo logre entrar a la tierra prometida, si Él no va conmigo, de nada me sirve.
Mire lo que dice en estos mismos versos, en el verso 6: “Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb; y Moisés tomó el tabernáculo y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el tabernáculo de reunión; y cualquiera que buscaba a Dios salía al tabernáculo de reunión, que estaba fuera del campamento”. Cuando Moisés vio la actitud de Dios en este momento, dice: “Si Dios lo meto dentro del pueblo, porque Él siempre quiso habitar dentro del pueblo, Moisés dijo: si lo meto dentro del pueblo, el fuego consumidor va a quemar a medio pueblo, porque lo que hay un chorro de sinvergüenzas”.
Entonces, ¿qué hizo Moisés inteligentemente? Cogió el tabernáculo y lo puso afuera, lejos. Y el que buscaba a Dios tenía que salir del campamento, tenía que salir de aquel lugar y hacer un viaje y caminar hasta allá afuera para encontrarse con Dios.
Yo quiero que tú entiendas en el día de hoy que tu dedo tiene que extenderse todos los días y que todos los días hay que salir del campamento, todos los días hay que salir de las redes sociales, todos los días hay que salir de las cosas que vemos a nuestro alrededor.
Porque cuando nosotros nos dejamos influenciar por lo que el mundo busca, nos ponemos montón de prendas, nos ponemos montón de cosas en nuestra vida que lo que hacen es estar adorando al becerro de oro y no al Dios Todopoderoso, que realmente es el que ha bendecido mi vida.
Nunca escatime su viaje de venir aquí a la iglesia, usted está saliendo de su campamento, de su entorno, de su casa, de su lugar. Usted dice: yo me voy a encontrar con Dios, porque Él que quiere encontrarse con Dios tiene que buscarlo.
Su dedo está extendido para ti todos tus días, pero tienes que buscarlo, tienes que entender que tienes que salir de tu zona para encontrarte con Él.
Y si no sales del lugar donde estás, nunca te encontrarás con Él. Dios nunca se encuentra donde está la multitud, donde hay demasiado ruido, demasiada alegría, demasiado ruido en nuestra mente.
Hay un momento, hermano, en que usted tiene que decir: yo no puedo seguir buscando lo que busca el mundo. Señores, nada de eso te satisface. Nada de eso te llena. Tiene que haber un proceso de caminar. ¿Dónde fue crucificado Jesús? Fuera de la ciudad. El que lo quiere encontrar tiene que buscarlo siempre afuera. Tiene que buscarlo afuera.

Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

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