El cielo nos advierte que la luz se manifestará y todo lo que se ha fraguado en lo oculto quedará expuesto y develará la verdad de todo hecho, acción y motivación de la cual hayamos sido parte
“Ve, pueblo mío, entra en tu casa y cierra las puertas detrás de ti. Escóndete un poco, hasta que pase la ira del Señor” (Isaías 26:20).
Hay tiempos en la historia de los pueblos en los cuales se agotan las vías de mediación y los llamados al despertar de la conciencia se hacen inútiles ante el oído sordo de los que persisten en su obstinación, pues creyéndose poseedores de la verdad no divisan el abismo al que se dirigen ellos y quienes los siguen.
El escritor del libro de los proverbios señaló: “El avisado ve el mal, y se esconde, mas los simples pasan, y llevan el daño” (Proverbios 27:12).
Hoy el llamado es al discernimiento de aquellos cuya conciencia está rendida a Dios, puesto que quienes ya la tienen cauterizada no responden a los llamados de alerta, pues les gobierna el error y un espíritu de estupor; a quienes Salomón cataloga como “los simples” o sin conocimiento revelado, quienes al final de cuentas recibirán el daño o las graves consecuencias de sus actos.
Las Sagradas Escrituras nos marcan el camino y establecen claramente que “…no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz” (Lucas 8:17).
Por esta razón, el cielo nos advierte que la luz se manifestará y todo lo que se ha fraguado en lo oculto quedará expuesto y develará la verdad de todo hecho, acción y motivación de la cual hayamos sido parte.
La naturaleza de Dios nos muestra que Él es tardo para la ira, y grande en misericordia (Salmo 103:8), por ello antes de desatar sus acciones de represalia Él llama a sus hijos a replegarse y resguardarse hasta que Él ponga las cosas en su lugar.
Por esta razón expresó Salomón que hay tiempo de hablar y hay tiempo de callar, pues se habla mientras hay esperanza de ser oído, y se calla cuando la soberbia nubla la razón de los oyentes.
Creemos que la grandeza del hombre está en humillarse y reconocer su error, mas este es un acto voluntario que debe estimularse, pero no puede forzarse.
Cuando ya se ha dicho lo que hay que decir, sólo queda esperar con fe, a qua algunas de esas palabras que se han sembrado por amor germinen y den fruto, librando del camino de muerte a los que transitan por él.
Por ahora entramos en Selah…
Diego Ortiz
Pastor y comunicador
@ps.diegoortiz



