Asesino no es sólo quien porta un arma blanca o de fuego, los hay quienes tienen entre sus manos un vehículo de dos o más ruedas
El pasado viernes 17 de octubre una absurda tragedia cegó la vida de Ana Yasmín Colmenares de Calderón, de 38 años, quien pastoreaba junto a su esposo la iglesia Jesucristo Luz y Salvación al oeste de la ciudad de Barquisimeto, estado Lara, dejando tres hijos adolescentes, un esposo viudo, una congregación sumida en dolor y un gran pesar nacional entre sus hermanos en Cristo.
Su fallecimiento se produjo tras un dramático accidente vial en la avenida Florencio Jiménez, a la altura del comando de la GNB Zona 12. La víctima viajaba como copiloto en una unidad de transporte público (inbus o buseta), la cual, según videos de seguridad, circulaba a exceso de velocidad e intentó sobrepasar a otro vehículo.
Esta maniobra imprudente coincidió con un desperfecto mecánico que desestabilizó completamente el transporte. A causa de la brusca inercia, Ana Yasmín Colmenares salió expulsada violentamente a través del parabrisas y cayó al pavimento, siendo arrollada por la propia unidad segundos después.
Pese a los intensos esfuerzos médicos, que incluyeron control de hemorragias y estabilización, la gravedad de sus lesiones le causó la muerte horas más tarde. El conductor del transporte es señalado como el victimario por las maniobras temerarias que desencadenaron la fatalidad, informó Noticias Barquisimeto.
Ana Yasmín Colmenares era reconocida como una mujer temerosa de Dios, buena esposa, madre ejemplar que hacía pareja en la obra de Dios junto a su esposo. Uno de los ministros que ha levantado su voz de protesta ante este hecho fatal, es el pastor y maestro barquisimetano Giovani Pelayo, a quien le publicamos una nota al respecto.
ASESINOS Y SUICIDAS DEL VOLANTE ACECHAN LAS VÍAS PÚBLICAS DE VENEZUELA
Las arterias viales de las zonas urbanas y extraurbanas de Venezuela se han convertido en uno de los escenarios más dantescos de nuestra nación, debido a gente que toma un volante sin el más elemental sentido de responsabilidad para con ellos, quienes van con ellos y el prójimo que circula alrededor de ellos.
Desde irrespetar los semáforos, las señalizaciones y la velocidad, hasta conducir en estado de ebriedad o drogados, acaban con la vida del prójimo, como es el caso de Ana Yasmín Colmenares y miles más cada año; en especial los motorizados que ya pasan de ser asesinos de las carreteras a conductores suicidas, pues el parachoques de estos es su propio cuerpo.
Asesino no es sólo quien porta un arma blanca o de fuego, los hay quienes tienen entre sus manos un vehículo de dos o más ruedas, pero no cuidan de cumplir las más elementales leyes de tránsito o tráfico terrestre. Lamentablemente este es el caso de muchos en Venezuela.
Casi la mitad de los accidentes viales están relacionados con la velocidad y la ingesta de alcohol o estupefacientes. Consultamos con el «sabelotodo» Google y estas son las lamentables estadísticas de nuestro país en esta materia:
- La tasa de mortalidad por accidentes viales en Venezuela se estima entre 46 y 47,74 fallecidos por cada 100 accidentes, o una tasa de 39,75 muertes por cada 100.000 habitantes. El exceso de velocidad es la principal causa de estos siniestros, seguido por la impericia del conductor, fallas mecánicas, el mal estado de las vías, el consumo irresponsable de alcohol y hasta de drogas; según el Observatorio de Seguridad Vial (OSV).
- Venezuela está ubicada en la posición 26 a nivel mundial en esta categoría, para una población que está muy lejos de llegar a los 30 millones de habitantes es una cantidad considerable de muertes en nuestras carreteras.
- El exceso de velocidad: fue la principal causa en el 50,18% de los casos registrados por el OSV en noviembre de 2024.
- Impericia de los conductores: Es un factor recurrente.
- Fallas mecánicas: También se mencionan como una causa frecuente.
- Mal estado de las vías: Contribuye a la incidencia de accidentes.
- Los vehículos más involucrados: Las motocicletas son los vehículos más afectados, constituyendo el 49,28% de los involucrados en abril de 2025.
- Tipos de accidentes más comunes: Choques simples, derrapes y atropellos.
- Ubicaciones más frecuentes: Avenidas y calles son los lugares más comunes para la ocurrencia de siniestros viales. Es decir, son accidentes urbanos y extraurbanos, por gente que no ha entendido que la velocidad y otros factores deben obligatoriamente respetarse.
Es «normal» ver conductores y motorizados violar en cada esquina la ley de tránsito terrestre sin que nadie los detenga, y cuando lo hacen, estos se burlan de las autoridades por las irrisorias sumas que cuestan las multas por infracción. Todo esto hace que la irresponsabilidad se adueñe de nuestras carreteras, produciendo las lamentables estadísticas que acabamos de señalar.
Estos conductores irresponsables son asesinos sueltos a quienes, a veces, es muy difícil evadir. No sólo tiñen el asfalto de sangre, sino que le arrebatan la vida a inocentes enlutando a familias enteras. Y ni se diga de los motorizados, que los hay quienes cargan a una, dos y hasta tres personas a bordo; de estos hay que huir, porque son los suicidas de las carreteras, se matan y matan al prójimo, cual kamikazes.
La Biblia señala: «El que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, comete pecado» (Santiago 4:17); y que «la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor» (Romanos 6:23). Muchos andan por ahí violando las leyes, causando accidentes, con heridos y hasta muertes creyendo que porque nadie les ha visto o tienen un «amigo» o «familiar» con influencia pasarán inadvertidos; pero «nada de lo que Dios creó puede esconderse de él, sino que todas las cosas quedan al desnudo y descubiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que rendir cuentas» (Hebreos 4:13).
Nos unimos al llamado de nuestro hermano y amigo, el pastor y maestro Giovani Pelayo y desde esta tribuna también decimos: ¡Basta ya! Es hora de ponerle un coto a esta grave situación que daña y enluta a las familias venezolanas. Es hora de hacer valer las leyes y tasar las multas de 200 o 300 euros la mínima infracción, eso hará que los choferes y motorizados irresponsables lo piensen mil veces antes de conducir de manera temeraria.
Desde aquí le expresamos a la familia Calderón Colmenares nuestras más sentidas palabras de condolencia por la partida de la pastora Ana Yasmín, así como a los hermanos de la iglesia Jesucristo Luz y Salvación, en estos momentos de dura prueba. Sea el Espíritu Santo consolando y fortaleciendo sus vidas, recordando lo que el apóstol Pablo escribió: «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia» (Filipenses 1:21). ¡Que la paz de Cristo gobierne en sus corazones!
Georges Doumat B.




