Si estás orando y tus palabras van por un lado y tú mente recorriendo el mundo, tienes ataduras que te están robando tu tiempo con Dios, y tú vida espiritual
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).
El texto anterior nos enseña que podemos escoger en qué pensar, la mente no debe ser una sucesión de pensamientos buenos y malos sin control. Los pensamientos se convierten en palabras y las palabras en acciones, podemos decir que somos lo que pensamos. Dios nos ha concedido dominio propio, para tomar el control de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos y emociones.
Todo lo malo, tiene su origen en la mente del hombre, Jesús lo dijo: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19). Muchos piensan que pueden tener en la mente cualquier mal pensamiento, que mientras no lo ejecuten no los afectará, pero la Biblia dice Dios condenará a los de malos pensamientos: “El bueno alcanzará favor de Jehová; mas él condenará al hombre de malos pensamientos” (Proverbios 12:2).
Esto es sumamente importante, porque allí está la causa de la caída de los hombres y mujeres de Dios. Dice así la Palabra: “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:14-15). El texto anterior nos enseña, como el pecado se concibe y se gesta en la mente, hasta dar a luz la muerte cuando se hace realidad. Si no puedes controlar tú mente, entonces tienes ataduras espirituales, que vienen por darle cabida a malos pensamientos, así se abren esas puertas.
Si estás orando y tus palabras van por un lado y tú mente recorriendo el mundo, tienes ataduras que te están robando tu tiempo con Dios, y tú vida espiritual. El Señor dice a su pueblo: “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?” (Jeremías 4:14). Es tiempo de arrepentimiento por dar cabida a los malos pensamientos, es tiempo de controlar nuestra mente y permitir sólo los pensamientos que sean agradables delante de Dios. Tenemos mucho trabajo por hacer: “Renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:23).
¡Dios te bendiga!!!




