Recordar el carácter de Dios y su fidelidad hacia nosotros nos ayuda a confiar en Él cuando no podemos entender lo que hace
Salmo 9:10, “En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron”.
Nuestro Dios promete en su Palabra que no nos abandonará (Salmo 94:14) ni nos dejará huérfanos (Juan 14:16). Y amado, puede estar usted 100 % seguro de que así será. Ya que Él no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse (Números 23:19). Él lo que promete lo cumple. Ese es su carácter.
Esto lo entendió David, que Él podía confiar tranquilamente en DIOS, porque DIOS nunca le fallaría. Y aunque Él no entendiera lo que le estaba sucediendo en ese momento, Él seguiría confiando en DIOS.
Tal vez te estén pasando cosas hoy a ti que no las entiendas. Pero sigue confiando en DIOS y refugiarte en Él.
Cuenta la Sra. Karen Huang, en el siguiente testimonio que: “Cuando su gato Mickey tuvo una infección en un ojo, le ponía gotas todos los días. En cuanto lo colocaba en el mesón del baño para curarlo, se sentaba, me miraba con miedo y se preparaba para recibir el chorro de líquido.
«Buen chico», murmuraba yo. Aunque él no entendía lo que iba a hacerle, nunca saltó, gruñó ni me rasguñó. En cambio, se acurrucaba cerca de mí… la persona que lo sometía a esa situación difícil y traumática. Él sabía que podía confiar en mí”.
Para el momento que David escribió el Salmo 9, es probable que ya hubiera experimentado muchas veces el amor y la fidelidad de Dios. Y aquí vemos que se volvió a Él para que lo protegiera de sus enemigos, y Dios actuó a su favor (vv. 3-6). En su necesidad, Dios no le falló a David y a tí tampoco te fallará. Como resultado, David llegó a conocer cómo era Dios: poderoso y justo, amoroso y fiel. Por eso, David confiaba en Él. Sabía que era confiable.
Continúa la Sra. Huang diciendo: “He cuidado a mi gato durante varias enfermedades desde la noche que lo encontré en la calle, pequeño y muerto de hambre. Él sabe que puede confiar en mí, aun cuando le hago cosas que no le agraden ni entienda”.
Del mismo modo, recordar el carácter de Dios y su fidelidad hacia nosotros nos ayuda a confiar en Él cuando no podemos entender lo que hace. Sigamos confiando en el Señor durante los tiempos difíciles de la vida.
Así que, los tiempos buenos disfrutémoslos y gocémonos. Y de los malos: aprendamos la lección, ya que Dios algo está haciendo.
Oremos así:
“Padre celestial, ayúdame a confiar en ti. Que los tiempos difíciles me acerquen a tu lado”.
Que tengas un hermoso y bendecido día.




