Tras décadas de declive continuado, el cristianismo en EEUU muestra signos de estabilización. Mientras que la población general se aleja de las denominaciones tradicionales en favor de iglesias no denominacionales
(Verdad y Vida).-
La iglesia estadounidense no está desapareciendo, se está reorganizando. Tras años de titulares alarmantes sobre el vaciado de los templos, los últimos datos demográficos de las principales encuestadoras del país —como Pew Research Center, Gallup, PRRI y Barna Group— revelan que el histórico declive de la fe cristiana ha entrado en una fase de meseta y estabilidad.
EL DECLIVE DE LA IGLESIA ESTADOUNIDENSE SE RALENTIZA
La tendencia general de las últimas dos décadas muestra una reducción notable en el número de creyentes: el porcentaje de adultos que se identifican como cristianos cayó del 78 % en 2007 a cifras que hoy oscilan entre el 62 % y el 66 %. Sin embargo, la caída libre se ha detenido.
Entre 2019 y los análisis recientes, la identificación cristiana se ha mantenido estable en torno al 60-64 %, y la asistencia regular a los servicios religiosos se ha consolidado en un 33 %. Paralelamente, el crecimiento de los no afiliados religiosamente (conocidos como “Nones”) también ha alcanzado un estancamiento cercano al 28 %, lo que sugiere que el panorama religioso estadounidense ha encontrado un nuevo punto de equilibrio.
La Generación Z protagoniza una inédita brecha de género: el interés por la fe repunta entre los hombres jóvenes, mientras que las mujeres comienzan a distanciarse de la religión institucional
EL AUGE DE LO NO DENOMINACIONAL Y LA BRECHA DE LA GENERACIÓN Z
El panorama eclesiástico actual está marcado por un rechazo a las etiquetas tradicionales. Las iglesias protestantes históricas han sufrido una caída de siete puntos desde 2007, situándose en el 11,5 %, mientras que las iglesias independientes o no denominacionales ya representan el 35 % de los cristianos en el país. Este fenómeno es especialmente visible en la Generación Z, donde un 46 % afirma no tener ninguna afiliación denominacional.
La gran sorpresa de los estudios recientes radica en el comportamiento de los jóvenes. Según el Barna Group, la Generación Z lidera la asistencia a la iglesia con una media de 1,9 fines de semana al mes. No obstante, por primera vez en los registros, los hombres jóvenes (45 %) asisten más que las mujeres (36 %). Gallup respalda este repunte al señalar que la importancia de la fe entre los hombres jóvenes aumentó del 28 % al 42 %.
LA VERDADERA HISTORIA: LAS MUJERES SE DESVINCULAN
Mientras los titulares en redes sociales celebran un presunto “avivamiento” impulsado por los hombres de la Generación Z, los datos del PRRI apuntan a una realidad compleja que podría ser la verdadera noticia subyacente: el progresivo alejamiento de las mujeres jóvenes de la fe institucional.
A pesar de haber sido históricamente el pilar estadístico de la iglesia, las mujeres jóvenes muestran una tendencia a la baja en su participación. Las razones de esta desafiliación incluyen la preocupación por el trato desigual, los escándalos de abusos, la falta de apoyo generacional y los desacuerdos políticos y sociales. Muchas de ellas manifiestan que prefieren seguir a Jesús fuera de las estructuras de la religión organizada.
METODOLOGÍAS DISTINTAS PARA UNA FE COMPARTIDA
Las aparentes contradicciones entre los informes —donde algunos hablan de resurgimiento y otros de estancamiento— se deben a los enfoques metodológicos. Firmas como Pew, Gallup y PRRI analizan a la población general, mientras que Barna se enfoca exclusivamente en cristianos practicantes. Esto demuestra que, si bien la sociedad general no se está volviendo más religiosa, los jóvenes que ya eran creyentes se han comprometido de manera más activa y asisten con mayor frecuencia a sus comunidades.
Más allá de los matices y el ruido estadístico, la realidad subyacente sigue siendo sólida para el sector religioso: dos tercios de los estadounidenses continúan identificándose como cristianos y afirman que su fe personal es un pilar fundamental en sus vidas.◄
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Basado en el reporte original de Julie R. Neidlinger
Escritora, artista, educador y piloto privada




