Los cristianos deberían recordar que por más desigual que sea la batalla que están enfrentando, Jesucristo prometió que estaría con ellos todos los días
La vida de cada persona es un escenario en el cual diariamente se desarrollan batallas de todo tipo. Muchas de esas batallas son desiguales y generan desánimo, tristeza y frustración. Sin embargo, los cristianos deberían recordar que por más desigual que sea la batalla que están enfrentando, Jesucristo prometió que estaría con ellos todos los días.
Cuando David, sin ninguna preparación ni experiencia, con apenas 15 años, aproximadamente, enfrentó a Goliat, un experimentado, temible y poderoso guerrero de casi tres metros, no se dejó impresionar ni influenciar por lo desigual de la batalla. Al contrario, echó mano de su condición de hijo de Dios.
“Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, ¡pero yo vengo contra ti en el nombre del SEÑOR Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel! Hoy mismo el SEÑOR no te dará escapatoria. Hoy te cortaré la cabeza. Daré tu cadáver a las aves de rapiña y todos sabrán que hay un Dios en Israel que no necesita espadas ni lanzas para salvar al pueblo”.
¡Si obedecemos a Dios, por más Goliat que se levanten, la victoria es nuestra!
Dios te bendiga.




