¿No será mejor creer en Dios? El Salmo 16 dice: “El Señor es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte”. Creer a Dios trae descanso y, conocerle nos libra del temor supersticioso
Se dice que cuando el hombre deja de creer, se vuelve supersticioso. ¿En qué cree el hombre? Tal vez la infinidad de etcéteras no dejará de sorprendernos, pues el hombre es crédulo en muchas cosas. Le atribuye un poder supersticioso a aquello que místicamente le puede dar buena suerte. Asimismo, interpreta objetos y actitudes como fuentes de la buena o la mala suerte, de felicidad o de infelicidad. Son los pros y los contras interpretados desde el punto de vista supersticioso. Así, hay cosas que producen suerte y otras que originan desgracias sin que se tenga la más mínima participación. Y como dijera José Befán: “Quienes piensan así predisponen a la mala suerte en contra suya, ya que la buena nunca estará a su favor, aunque encuentre un trébol de cuatro. Tampoco atraerán la mala suerte sobre sí los que vean cruzar un gato negro ante ellos. Pero si las creen, su actitud y credulidad puede traerle una verdadera desgracia.
Amigo mío, ¿no será mejor creer en Dios? El Salmo 16 dice: “El Señor es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte”. Creer a Dios trae descanso y, conocerle nos libra del temor supersticioso.
Y si ya eres libre en Cristo, aférrate a esta verdad.




