Si amas a Dios, obedeces sus mandamientos y transitas por un camino culebrero, estás en el camino correcto
Se dice que un camino es culebrero cuando se presenta torcido, con múltiples curvas, muchas subidas y bajadas y algunas veces parece que se regresa, retoma el rumbo y vuelve a regresarse. Así son los caminos que muchas veces establece Dios para cumplir su propósito en sus hijos.
Dios decidió convertir a José en el hombre más importante de la tierra. Pero desde el punto de vista humano era una misión imposible debido a que la capital del mundo era Egipto y José era un humilde, ignorante e insignificante niño campesino. Pero para hacer realidad su plan, Dios le tenía preparado a José un camino culebrero con varias estaciones: el odio de sus hermanos, un período de esclavitud, el acoso sexual de una influyente dama y varios años dentro de una injusta prisión.
Lo interesante del caso es que estos desagradables e inexplicables vericuetos eran necesarios para que José llegara a la presencia de Faraón y ser designado como gobernador de Egipto y administrador de todas sus riquezas. Si amas a Dios, obedeces sus mandamientos y transitas por un camino culebrero, estás en el camino correcto.
Dios te bendiga




