Colectivos LGBTIQ: de intolerantes a asesinos

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Audrey Hale, una ex alumna de la escuela que se autoidentificó como trans, fue la asesina de 6 inocentes

Las comunidades LGBTIQ son en verdad los intolerantes, han pasado de exhibir actitudes de odio y violencia contra los cristianos y la sociedad en general a convertirse en asesinos de inocentes

Audrey Hale, una ex alumna de la escuela que se autoidentificó como trans, fue la asesina de 6 inocentes

Desde que la abogada atea Madalyn Murray O’Hair entre 1960 y 1963 presionó legalmente con decenas de demandas ante cortes federales para que sacaran la oración y la lectura bíblica de las escuelas de EE.UU., las tragedias y ataques contra las instituciones educativas en esa nación han ido en aumento, porque donde sacan a Dios entra Satanás. Pero ahora con un agravante, muchos de los últimos actos violentos han sido efectuados por miembros de la comunidad LGBTIQ.
El más reciente tiroteo acaecido en la Escuela Presbiteriana de Pacto de Nashville, una escuela privada fundada en 2001 por la Iglesia Presbiteriana de Pacto, donde perdieron la vida tres niños (incluida la hija del pastor) y tres adultos; además de la agresora, quien ha sido identificada como Audrey Hale, de 28 años, una ex alumna de la escuela que se autoidentificó como trans. Una mujer que se autopercibía como hombre.
Ya se viene haciendo habitual que los atacantes a escuelas y otras instituciones sean personas pertenecientes a las comunidades LGBTIQ; por ejemplo, el tirador de Colorado Springs, se autopercibía como no binario; el tirador de Denver, se autopercibía como trans; el tirador de Aberden, se autopercibía como trans y, esta semana la tiradora de Nashville, se autopercibía como trans; entre otros.
No cabe duda que lo que mueve a este tipo de personas con evidentes problemas psiquiátricos, además de su trastocada identidad sexual, es el odio. Todos han sido crímenes de odio contra niños y personas inocentes, pues las pruebas recabadas y sus mensajes antes de cometer los ataques dejan ver esta realidad.
En el caso que nos ocupa, Audrey Hale, era una mujer de 28 años que estaba «en transición» a una identidad masculina. Dejó un manifiesto, cuyo contenido hasta hoy no se ha publicado por parte de las autoridades, y minutos antes del tiroteo, también envió un mensaje de Instagram a una amiga diciendo: «Esto es básicamente una nota de suicidio. Planeo morir hoy».
El ataque en Nashville, como muchos de los anteriores no fue esporádico, fue deliberado, intencional y planeado. Esta seleccionó esa iglesia y escuela cristiana, y en particular a esos niños. Lo que es peor, algunas figuras de los principales medios de comunicación, en lugar de centrarse en las víctimas, culpan indirectamente a las víctimas al hablar más de la reciente medida del gobernador de Tennessee de prohibir las «cirugías de reasignación de género» en menores y espectáculos de cabaret Drag-Queen ante una audiencia con niños, que del ataque a la escuela de Nashville.
En las redes sociales también podemos encontrar muchísimos comentarios de odio de activistas LGBTIQ, diciendo cosas como «se lo merecían» o «qué esperabas» o «de por sí esa escuela era un centro de adoctrinamiento religioso». Por supuesto, ninguna celebridad de Hollywood, ningún artista musical famoso, ningún medio de comunicación ha publicado en línea nada que llame a esto un crimen de odio.
La policía sospecha que la cuestión de haber sido un ex alumno trans habría tenido algo que ver con lo sucedido. «Existe la creencia de que hubo cierto resentimiento», dijo el jefe de la Policía Metropolitana de Nashville John Drake a la prensa. El senador republicano por Missouri, Josh Hawley, dijo que las intenciones de Audrey Hale debe ser tratado e investigado como un crimen de odio, debido a que apuntaba directamente a ellos por ser un colegio cristiano.Este es el tiroteo número 130 en este primer trimestre del año en Estados Unidos, lo cual es extremadamente alarmante.
Las comunidades LGBTIQ catalogan a los cristianos como «intolerantes», cuando en realidad los cristianos solo señalamos lo que Dios dice en la Biblia acerca de las perversiones sexuales y las uniones de personas del mismo sexo; pero jamás ningún cristiano ha arremetido, ofendido y mucho menos asesinado a nadie por odio hacia estas comunidades que viven de espaldas a Dios y a lo creado y establecido por Él.
Las comunidades LGBTIQ son en verdad los intolerantes, han pasado de exhibir actitudes de odio y violencia contra los cristianos y la sociedad en general a convertirse en asesinos de inocentes.
Los defensores de la ideología de género deben terminar por entender que los cristianos no podemos callar lo que el Señor nos mandó a predicar, pero eso no significa que odiemos ni condenemos a ningún miembro de los colectivos LGBTIQ.
La depravación sexual es un pecado como cualquier otro condenado por Dios, cosa que ellos, lamentablemente, no quieren entender y arremeten contra los cristianos y la sociedad que vive dentro de lo normal; a fin de cuentas, quienes han dejado lo normal por vivir lo sexual y siquiátricamente anormal son ellos. Una minoría no puede imponer su ideología torcida a una inmensa mayoría normal, eso es absurdo e inaceptable.
La condena final de Dios no es solo contra los pensamientos y prácticas de los colectivos LGBTIQ, sino para todos «los cobardes, los incrédulos, los corruptos, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales [sean estos LGBTIQ o no], los que practican la brujería, los que rinden culto a ídolos y todos los mentirosos, tendrán su destino en el lago de fuego que arde con azufre. Esta es la segunda muerte» (Apocalipsis 21:8. Énfasis añadido).
Hay una salida que nos ofrece el Dios misericordioso a todos los pecadores. «Este es el mensaje que oímos de Jesús y que ahora les declaramos a ustedes: Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad… Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces… la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado. Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad; pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1ª Juan1:5-9).
Los ex integrantes de las comunidades LGBTIQ que han aceptado esta oferta divina hoy testifican de la gracia restauradora de Jesucristo, óiganlos a ellos que una vez estuvieron equivocados como lo están ustedes actualmente, antes de que sea demasiado tarde y sigan manchándose las manos con sangre inocente y acumulando juicio divino sobre sus cabezas.

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